Graciela Ledesma, presidenta de la Asociación Civil Martín Gramajo, advirtió ayer –en diálogo con Nuevo Diario– que "el problema de las picadas ilegales es muy grave, puesto que se trata de decisiones al margen de la ley".
En rigor, Ledesma hizo referencia a "decisiones que los que las practican no contemplan las consecuencias"; sin embargo, "cuando la tragedia se instala, exigen respeto y consideración; lo mismo que ellos no tuvieron al hacer abuso de la vía pública, un lugar donde nos encontramos todos en distintos roles y donde rigen leyes y ordenanzas que establecen derechos y responsabilidades".
Vale recordar que una adolescente de 15 años murió recientemente en un siniestro vial, en Frías, Choya. Su padre, durante el sepelio, tomó la palabra ante familiares, docentes y compañeros y brindó un mensaje contra las picadas ilegales y el uso irresponsable de motocicletas. "La moto no es un juego", enfatizó.
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Según la presidenta, existe "un cúmulo de actores que favorecen estas prácticas ilegales"."No tan solo los que conducen o acompañan en las competencias, también están los mecánicos que adulteran la estructura básica de las motocicletas y, por sobre todo, ¡las familias!", acusó.
Para la entrevistada, "hoy vivimos en una sociedad que conoce de derechos", pero no de "responsabilidades".
"La familia, como base de la sociedad, está mal modernizada: hijos que deciden… Padres permisivos… Nadie opina por temor a represalias en las redes sociales. Derechos desnaturalizados…", notó.
Por lo tanto, "cuando hablamos con los jóvenes, nunca dan una respuesta válida, solo describen lo que sienten al competir", porque "saben que las consecuencias pueden ser la muerte", y "solo responden riéndose: 'Ojalá no me toque a mí".
Ledesma, a los padres, instó a "poner límites", a "decir 'no' a lo que corresponda decirlo".
"No es castigo. Todo lo contrario: es amor. Hay que hacerles entender a los hijos eso: 'Te digo 'no' porque te amo'. Si los jóvenes saben lo que pasará si hacen algo incorrecto, será importante a la hora de decidir. No debemos naturalizar que vayan a dormir en casa de amigos, que salgan a cualquier hora, que no les guste estudiar o practicar algún deporte", señaló.
Y a los vecinos llamó a "colaborar con la Policía, porque es el único organismo con facultad plena para controlar".
"Denunciar los lugares donde se las realiza o donde se estén realizando; a los talleres mecánicos, donde se las adulteran a las motos. ¡A involucrarnos! Es la única manera de evitar que se siga lamentando que nuestros jóvenes pierdan la vida o queden mutilados en hechos totalmente evitables", concluyó.
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