Un informe revela que entre el 15% y el 18% de la energía eléctrica distribuida en Argentina no se factura, un fenómeno que genera pérdidas millonarias y obliga a las empresas distribuidoras a reforzar controles y programas de regularización.
El dato surge del estudio “Recuperando Energía: Innovación y Estrategias para la Gestión de Pérdidas No Técnicas en América Latina y el Caribe”, elaborado por la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de Latinoamérica (Adelat), la Universidad de Chile, la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Según el trabajo, Argentina se ubica levemente por encima del promedio regional, estimado en torno al 17%, dentro de un contexto donde las pérdidas no técnicas representan uno de los principales desafíos para la sustentabilidad de los sistemas eléctricos.
Este tipo de pérdidas incluye principalmente fraudes, conexiones clandestinas, manipulación de medidores y otras irregularidades que impiden el cobro efectivo de la energía consumida.
El informe estima además que América Latina pierde cada año alrededor de 16.600 millones de dólares por energía distribuida que no logra ser cobrada por las empresas del sector.
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Los investigadores advierten que este problema no solo tiene impacto económico directo, sino también consecuencias indirectas sobre los usuarios que cumplen regularmente con el pago de sus facturas, ya que parte de estos costos pueden trasladarse al sistema tarifario.
El estudio también señala que las pérdidas eléctricas en la región representan entre el 0,19% y el 0,33% del Producto Bruto Interno, lo que evidencia su peso dentro de las economías latinoamericanas.
En ese sentido, el informe remarca que el fenómeno no se explica únicamente por factores técnicos, sino también por cuestiones sociales, regulatorias e institucionales que dificultan su reducción.
Asimismo, advierte que los niveles registrados en Argentina y en América Latina están muy por encima de los estándares de la OCDE, donde se considera aceptable que las pérdidas totales no superen el 10%, mientras que en países desarrollados se ubican en torno al 6%.
En la comparación regional, Argentina se encuentra en una posición intermedia: Perú presenta los niveles más bajos, Paraguay ronda el 25%, mientras que Venezuela, Honduras y Jamaica figuran entre los casos más críticos. Brasil mantiene pérdidas cercanas al 14%, y México registra uno de los mejores indicadores con alrededor del 10,5%.
Finalmente, el relevamiento destaca que el mercado eléctrico argentino es uno de los más grandes de la región, con una demanda de 142.789 gigavatios hora, solo por detrás de Brasil y México.
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