La vida de Rubén y su hijo Ciro, un pequeño de 6 años con trastorno del espectro autista (TEA), cambió por completo tras viralizarse su rutina diaria. Ante la falta de una red de contención y la necesidad de trabajar, este padre decidió emprender por su cuenta elaborando prepizzas y repartiéndolas en una bicicleta adaptada donde traslada al niño en la parte delantera.
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"Mi mayor miedo es qué pasaría con Ciro si algún día me sucede algo", confesó Rubén en una entrevista que recorrió las plataformas digitales. El niño no habla, requiere medicación y asiste a terapias varias veces por semana, lo que imposibilita que su padre cumpla con un horario laboral convencional en una cocina profesional.
Tras la difusión de las imágenes de ambos recorriendo las calles en bicicleta, la comunidad reaccionó de inmediato. Cientos de usuarios ofrecieron desde ayuda económica para las terapias hasta gestos solidarios para mejorar la escolarización de Ciro. El objetivo de Rubén es claro: conseguir un empleo con horarios estables y, algún día, alcanzar el sueño de la casa propia para darle seguridad a su hijo.
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