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¿Puede morir una persona de pena? | Lo que dice la ciencia

Estudios médicos señalan que el duelo intenso no causa la muerte de forma directa, pero puede afectar la salud física y mental, aumentando el riesgo de enfermedades graves y mortalidad.

El debate sobre si una persona puede “morir de tristeza” vuelve a ser analizado desde la ciencia, que ofrece una mirada más compleja: el sufrimiento emocional extremo no es una causa directa de muerte, pero sí puede desencadenar procesos biológicos que impactan seriamente en el organismo.

Especialistas en salud mental explican que el duelo profundo activa sistemas de estrés del cuerpo, como el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, provocando un aumento del cortisol. Esta respuesta, sostenida en el tiempo, puede debilitar el sistema inmunológico y contribuir al desarrollo o agravamiento de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y otras afecciones.

Cuando el proceso de duelo se prolonga y se vuelve incapacitante, puede derivar en lo que la medicina denomina trastorno por duelo prolongado, una condición que presenta similitudes con la depresión mayor y que se asocia a un mayor riesgo de complicaciones físicas y psicológicas.

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Investigaciones realizadas en países como Dinamarca, con miles de personas en seguimiento, hallaron que quienes atravesaban duelos más intensos y persistentes presentaban mayor consumo de medicamentos, más consultas médicas y un incremento significativo del riesgo de mortalidad a largo plazo.

Otros estudios científicos coinciden en que el período más crítico suele darse durante los primeros seis meses posteriores a la pérdida, aunque en situaciones como la muerte de una pareja o un hijo, el impacto puede prolongarse durante años.

Los especialistas remarcan que no todos los duelos evolucionan de la misma manera, ya que influyen factores como la salud previa, el entorno social y los antecedentes de salud mental. Estas variables pueden aumentar o reducir la capacidad de adaptación frente a la pérdida.

Además, la medicina reconoce fenómenos como el síndrome del “corazón roto” o miocardiopatía de Takotsubo, una alteración cardíaca provocada por estrés emocional intenso que puede simular un infarto, aunque sin obstrucción arterial.

A pesar de estos riesgos, los expertos subrayan que el duelo es, en la mayoría de los casos, un proceso natural y transitorio que no requiere tratamiento médico, sino acompañamiento emocional y tiempo para su elaboración.

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