La historia de Alejandro Ezequiel Abad es una muestra de que los sueños pueden hacerse realidad cuando se combinan esfuerzo, pasión y perseverancia. Durante años trabajó como cartonero en el barrio La Esperanza, en Virrey del Pino, mientras alimentaba una ilusión que parecía lejana: convertirse en chofer de colectivo.
En 2025, Alejandro se hizo viral por una singular creación. Con materiales reciclados, ingenio y la ayuda de su padrastro, construyó un carro con la apariencia de un colectivo, equipado con parabrisas, espejos y una cabina desde la que recorría las calles mientras trabajaba.
"Mi sueño es ser colectivero", repetía una y otra vez, sin imaginar que esa frase llegaría a convertirse en realidad.
El original carro despertó admiración entre los vecinos y también llamó la atención de Adrián Marzola, directivo de la línea 124, quien decidió darle una oportunidad para formarse profesionalmente y obtener la licencia de conducir necesaria para desempeñarse como chofer.
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"Vimos tu pasión y las ganas que tienes de cumplir este sueño. Por eso decidimos acompañarte en este camino", le expresaron desde la empresa, una noticia que emocionó profundamente a Alejandro y a toda su familia.
Tras meses de capacitación y esfuerzo, el joven logró obtener su licencia y hoy trabaja conduciendo un colectivo, una tarea que realiza con orgullo y dedicación.
"Estoy sorprendido cada día que subo al colectivo. Tengo más ganas de hacerlo. Salgo con amor y trato de ayudar a cada pasajero", expresó emocionado.
La historia de Alejandro Ezequiel Abad se convirtió en un ejemplo de lucha y perseverancia, demostrando que no importa cuán difícil sea el camino cuando existe la convicción de alcanzar un sueño.