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Espectáculo Música y +

El renacer de la esencia y la melodía inquebrantable de la resiliencia

A más de una década del terrible accidente que interrumpió su meteórico ascenso, el cantautor santiagueño rediseña su identidad artística. Entre el recuerdo de volver a cantar y la producción de un nuevo disco.

La “Madre de Ciudades” se encamina a celebrar un nuevo aniversario de su fundación y sus calles respiran esa mística santiagueña hecha de tierra, guitarra y memoria. En este escenario de reencuentros, la sección Personaje recibe a un artista cuya historia de vida trasciende los escenarios para convertirse en un testimonio conmovedor de superación humana: José “Santi” Quiroga.

Durante años, su entorno íntimo y el circuito musical lo llamaron “Quiroguita”, “Santiago” o “Santiagueño”. Hoy, su propuesta artística se unifica bajo el nombre de “Santi” Quiroga. “Hemos pensado con los chicos de marketing cómo relacionar mi arte. Afuera de la provincia, especialmente en Buenos Aires y Córdoba, me dicen ‘Santi’ o ‘Santiagueño’. Además, mi segundo nombre es Santiago; hay una ligazón directa con mi tierra”, explica José Quiroga con una sonrisa que denota el entusiasmo de quien habita un presente luminoso y cargado de proyectos. Sin embargo, para entender la profundidad de su actual motivación, es imperativo retroceder en el tiempo, justo hasta el momento en que la vida le impuso un freno absoluto.

 

El eclipse en el momento del debut

La historia de “Santi” Quiroga es la de un destino que parecía marchar sobre rieles dorados. Con apenas 20 años, el músico sentía que se “comía el mundo”. Había registrado su primer trabajo discográfico, titulado Gota a gota, nada menos que en los prestigiosos estudios de Víctor Heredia, participado en una producción cinematográfica y alcanzado el sueño máximo de cualquier folclorista: debutar como solista en el emblemático escenario del Festival de Cosquín.

Pero el destino tenía preparado un guion imprevisto. En el año 2014, durante una gira promocional por Buenos Aires tras su consagración cordobesa, el automóvil en el que viajaba como acompañante sufrió un terrible accidente de tránsito. “Yo no me acuerdo de nada”, confiesa José. Las consecuencias fueron devastadoras: un mes en coma farmacológico en el Hospital Fernández, otro mes en sala común con un panorama de desorientación absoluta y un diagnóstico neurológico complejo que amenazaba con clausurar su carrera para siempre.

“Ha sido un volver a armarse, pero de verdad. Salí del hospital sin poder hablar bien, lo que significaba que tampoco podía cantar. La rehabilitación me llevó muchos años; pasé por Buenos Aires y luego por Córdoba buscando los mejores lugares para recuperarme. Como no podía cantar, me refugié en la composición. Fue mi manera de seguir conectado a la vida.”— “Santi” Quiroga

Prepara nuevas canciones, con colaboraciones de músicos únicos.
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La filosofía como refugio y la química de la voluntad

Lejos de abandonarse a la frustración, Quiroga activó una notable predisposición interna para la supervivencia, apoyada en una profunda comprensión de sus propios procesos biológicos. “Neurológicamente entendí que mi cerebro generaba dopamina, oxitocina y serotonina, y decidí usar eso para motivarme”, detalla con precisión científica. A los tres años del accidente, regresó a Santiago del Estero y tomó una decisión bisagra: inscribirse en la carrera del Profesorado de Filosofía como un método de reinserción social.

Los inicios en el ámbito académico no estuvieron exentos de dificultades y temores. “Me acuerdo del propedéutico, el examen antes de empezar a cursar; yo no podía escribir bien y me daba mucha vergüenza. Durante el cursado sentía miedo de hablar, de relacionarme, porque mi papá me tenía que acompañar y estaba muy medicado. Hoy lo veo como algo que pasó, pero en su momento fue sumamente complicado”, rememora con admirable hidalguía. Paso a paso, José volvió a caminar de forma independiente, volvió a hablar con fluidez y logró su ansiada autonomía personal, un proceso que estuvo permanentemente atravesado por la música como un faro invisible.

 

La red de contención: “Primero está la persona”

El largo camino de la reconstrucción le permitió a Santi Quiroga comprender el verdadero valor de los vínculos humanos. En los momentos más oscuros, una sólida red de contención integrada por su familia, sus amigos y destacadas figuras de la música popular se mantuvo firme a su lado. Nombres de la talla de Víctor Heredia, Raly Barrionuevo, Bruno Arias, el Dúo Orellana Lucca, los chicos de Vilumbre, Santiago Suárez y su actual padrino artístico, Cuti Carabajal, formaron un cerco de resguardo.

“Antes del accidente, cuando era más chico, yo pensaba que la gente me seguía o me saludaba porque cantaba bien. El tiempo me demostró que lo que valoraban no era solo el canto o los instrumentos, sino la persona. Eso fue lo más importante que aprendí en todo este proceso: primero está la persona, hermano; después vienen los discos, las tocadas y los festivales. Yo soy alguien auténtico, no la careteo nunca, intento ser buena persona y andar derecho”, reflexiona con notable madurez existencial.

 

El futuro: la revancha de un nuevo disco

 

El presente de Santi Quiroga se define por una profunda incomodidad ante la rutina. Tras recibirse de profesor y ejercer la docencia, sintió que la comodidad de un trabajo estable lo alejaba de su verdadera esencia. “Volvía a casa, tocaba el piano, la guitarra, pero sentía que algo me faltaba”, confiesa. La respuesta llegó desde sus propios colegas de la música, quienes, en palabras de José, “parecía que me estaban esperando”.

Hoy, el cantautor se encuentra maquetando desde su hogar un ambicioso proyecto discográfico que marcará su regreso definitivo a los estudios de grabación tras más de una década. Con tantas composiciones nuevas acumuladas que “podría hacer dos discos”, planea instalarse unos meses en Buenos Aires para coordinar una producción de gran envergadura que contará con participaciones estelares de Peteco, Demi y Cuti Carabajal, Raly Barrionuevo, Bruno Arias y el mismísimo Víctor Heredia. Aunque el título del álbum aún no está cerrado, los conceptos de reminiscencia, resiliencia o la revancha merodean como ejes temáticos de esta nueva oportunidad que le brinda la vida.

Al ser consultado sobre qué se dice a sí mismo cuando dialoga con su propio ser, el artista concluye con una declaración de principios que sintetiza su victoria sobre la adversidad: “Santi le aconseja a José, con el criterio de la experiencia vivida, que nunca deje de brillar. Mi luz y mi carisma jamás se apagaron, aunque lo intentaron. La clave es no perder nunca esa autenticidad esencial, porque eso es lo que te motiva para vivir, para hacer música, para viajar y para seguir siendo un buen amigo”.

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