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Policiales

El crimen de Érika Álvarez | Los detalles del caso que conmocionó a Tucumán

La joven de 25 años fue encontrada asesinada en un basural de Tucumán. La investigación apunta a un exmilitar y analiza la participación de otras personas en el crimen y el ocultamiento del cuerpo.

Érika Álvarez fue vista con vida por última vez la noche del 6 de enero de 2026. De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, la joven se dirigió a una vivienda ubicada en la ciudad de Yerba Buena, donde residía Felipe Sosa, un exmilitar de 51 años conocido como "El Militar". La señal de su teléfono celular dejó de emitir actividad alrededor de las 3 de la madrugada del 7 de enero, precisamente en ese domicilio.

 

El hallazgo del cuerpo

El 8 de enero, vecinos encontraron el cuerpo de la joven abandonado dentro de una bolsa en un basural del barrio Manantial Sur, en la capital tucumana. El hallazgo dio inicio a una investigación por homicidio que rápidamente apuntó al entorno de la víctima y a sus últimos movimientos.

 

¿Qué reveló la autopsia?

El informe preliminar del Cuerpo Médico Forense determinó que Érika murió como consecuencia de un traumatismo craneofacial grave provocado por múltiples golpes y una luxación cervical, considerada la lesión letal. Los peritos describieron un ataque de extrema violencia. Además, el cuerpo presentaba ataduras con sogas.

 

El principal acusado

Las sospechas se concentraron sobre Felipe Sosa, exintegrante de las Fuerzas Armadas y propietario de una empresa de seguridad privada.

Tras el hallazgo del cuerpo, Sosa abandonó Tucumán y fue localizado días después en la localidad bonaerense de Pilar, donde fue detenido. Posteriormente fue trasladado a Tucumán e imputado por el homicidio, quedando con prisión preventiva.

 

Las pruebas que complican a Sosa

Durante los allanamientos en la vivienda del imputado, los investigadores secuestraron sogas similares a las utilizadas para atar a la víctima, cintas adhesivas, municiones, un chaleco balístico y otros elementos considerados de interés para la causa.

Además, las pericias sobre cámaras de seguridad permitieron reconstruir movimientos de vehículos y personas que, según la Fiscalía, serían compatibles con un plan para trasladar y abandonar el cuerpo en el basural.

 

La hipótesis del encubrimiento

Con el avance de la investigación surgieron indicios de que Sosa no habría actuado solo.

Las imágenes de cámaras de seguridad y distintos testimonios llevaron a la Justicia a ordenar nuevas detenciones. Actualmente hay cuatro personas detenidas, mientras la Fiscalía intenta determinar cuál fue el grado de participación de cada una en el crimen y en el posterior ocultamiento del cadáver.

 

Un caso con múltiples interrogantes

Los investigadores también analizan el vínculo que existía entre la víctima y el principal acusado, además de presuntas relaciones con el consumo de drogas y otros contactos del entorno de ambos. No obstante, el móvil del crimen aún no fue establecido de manera definitiva y continúa siendo uno de los principales ejes de la investigación.

 

Cómo está la causa

La investigación sigue en etapa de instrucción. La Fiscalía continúa incorporando peritajes, registros fílmicos y testimonios para reconstruir con precisión qué ocurrió entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de enero de 2026.

La hipótesis principal sostiene que Érika fue asesinada dentro de la vivienda de Felipe Sosa y que posteriormente su cuerpo fue trasladado hasta el basural de Manantial Sur con la posible colaboración de otras personas. La Justicia no descarta nuevas imputaciones a medida que avance el análisis de las pruebas.

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