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¿Por qué tenemos más sueño en invierno? La explicación científica detrás de las ganas de dormir más

La menor cantidad de horas de luz, los cambios en los ritmos circadianos y las bajas temperaturas pueden influir en el descanso durante los meses fríos. Estudios científicos explican por qué el cuerpo puede pedir más horas de sueño.

Durante los meses fríos muchas personas sienten más cansancio, tienen más ganas de quedarse en la cama o notan que les cuesta más levantarse por la mañana. Aunque puede parecer una cuestión de hábitos o de comodidad, la ciencia encontró que el invierno genera cambios en el organismo que pueden influir en la cantidad y calidad del sueño.

Diversos estudios señalan que los seres humanos somos sensibles a las variaciones del ambiente, especialmente a la cantidad de luz solar disponible durante el día. Una investigación realizada por científicos de Australia y Francia analizó las diferencias del sueño según las estaciones y descubrió que, durante el invierno, las personas tienden a dormir entre 15 y 20 minutos más que en verano, especialmente en regiones alejadas del ecuador.

Menos luz solar y más oscuridad: el papel de la melatonina

Uno de los principales factores que explican el aumento del sueño en invierno es la menor exposición a la luz natural. Cuando los días son más cortos y oscurece antes, el cerebro interpreta que llegó el momento de descansar y aumenta la producción de melatonina, una hormona relacionada con el sueño.

Este cambio puede provocar:

Mayor sensación de cansancio durante la tarde. Más dificultad para despertarse temprano. Necesidad de pasar más tiempo en la cama. Cambios en los horarios habituales de sueño. Además, la reducción de la luz solar puede afectar los ritmos circadianos, que funcionan como un reloj interno encargado de regular los ciclos de sueño y vigilia.

¿El frío hace que durmamos más?

Las bajas temperaturas también pueden influir en el descanso. Cuando baja la temperatura del ambiente, el cuerpo realiza ajustes para conservar el calor y puede favorecer una sensación de relajación previa al sueño.

Algunos investigadores sostienen que el organismo podría necesitar más descanso durante el invierno debido a las condiciones ambientales y a los cambios en la actividad diaria. Sin embargo, dormir más no siempre significa dormir mejor. La calidad del descanso depende también de mantener horarios regulares, una buena alimentación y hábitos saludables.

<i>Las bajas temperaturas y los días más cortos influyen en el ciclo natural del sueño.</i>
Las bajas temperaturas y los días más cortos influyen en el ciclo natural del sueño.
Otro hallazgo interesante está relacionado con la fase REM, una etapa del sueño en la que ocurren la mayoría de los sueños y en la que el cerebro desarrolla procesos importantes como la consolidación de la memoria.

Un estudio realizado en Alemania y publicado en la revista Frontiers in Neuroscience encontró que durante el invierno las personas pueden experimentar cambios en sus ciclos de sueño, incluyendo un aumento del sueño REM.

Los investigadores observaron que algunos participantes tuvieron más tiempo de sueño durante los meses fríos y una mayor duración de esta fase, considerada fundamental para la recuperación mental.

¿Cuántas horas conviene dormir en invierno?

Los especialistas recomiendan mantener una rutina estable de descanso durante todo el año. Para la mayoría de los adultos, lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas por noche.

Para mejorar la calidad del sueño durante el invierno, los expertos aconsejan:

Mantener horarios similares para acostarse y levantarse. Aprovechar la luz natural durante el día. Realizar actividad física de manera regular. Evitar el consumo de cafeína durante la tarde. Reducir el uso de pantallas antes de dormir. Mantener una temperatura agradable en la habitación.

<i>El invierno puede aumentar la sensación de cansancio y la necesidad de descanso.</i>
El invierno puede aumentar la sensación de cansancio y la necesidad de descanso.
Tener más sueño durante los meses fríos puede ser una respuesta natural del organismo a los cambios de luz y temperatura. No significa necesariamente que exista un problema, siempre que el descanso sea reparador y la persona pueda desarrollar sus actividades habituales.

La clave está en escuchar al cuerpo, mantener buenos hábitos y diferenciar entre una mayor necesidad de descanso estacional y una fatiga persistente que podría requerir una consulta médica.

Fuentes consultadas: Revista científica Sleep (estudio sobre variaciones estacionales del sueño realizado por investigadores de Australia y Francia). Revista Frontiers in Neuroscience (investigación sobre cambios del sueño durante las estaciones). Instituto de Investigaciones del Sueño. Asociación Argentina del Sueño.

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