Un episodio de violencia intrafamiliar registrado en la ciudad de Añatuya quedó bajo investigación luego de que un hombre denunciara haber sido víctima de reiteradas agresiones físicas por parte de su pareja.
El procedimiento fue realizado anoche, cerca de las 20:00 horas, por efectivos de la Comisaría Comunitaria N° 4 de la Mujer y la Familia, quienes acudieron a un domicilio ubicado en inmediaciones de calle Manuel Estrada y las exvías, en el barrio El Triángulo, tras recibir una alerta emitida desde la sala de monitoreo.
Solo quería irse de la casa
Al llegar al lugar, los uniformados se entrevistaron con un hombre de 36 años, domiciliado en la zona rural de Kilómetro 13, quien relató que había sido agredido físicamente en distintas oportunidades, tanto durante esa jornada como el día anterior.
De acuerdo con su testimonio, la situación se había vuelto insostenible y su única intención era retirarse del domicilio para poner fin al conflicto.
Además, manifestó que su pareja suele autolesionarse cuando atraviesa episodios de fuerte nerviosismo, circunstancia que también quedó asentada en las actuaciones policiales.
La mujer intenta volver a agredirlo
Mientras los efectivos dialogaban con el denunciante, la mujer llegó al lugar en un visible estado de alteración.
Según consta en el informe policial, en ese momento intentó agredir nuevamente al hombre, por lo que el personal intervino de inmediato para evitar una nueva situación de violencia.
Ante ese escenario, los uniformados trasladaron al denunciante hasta la sede de la Comisaría Comunitaria N° 4 de la Mujer y la Familia, donde formalizó la denuncia correspondiente.
La Justicia analizará el caso
Con la presentación ya realizada, las actuaciones quedaron a disposición de la Justicia, que deberá avanzar con la investigación para esclarecer lo ocurrido y determinar las medidas que correspondan.
El caso volvió a poner sobre la mesa un tema que suele generar debate: la violencia dentro de la pareja cuando la víctima es un hombre, una realidad que, según especialistas, continúa siendo menos denunciada por temor al descrédito, la vergüenza o la falta de reconocimiento social.