A diferencia de la crema de leche, la leche evaporada contiene menos agua y menos grasa, pero mantiene una textura cremosa que permite preparar salsas suaves y estables.
Durante la cocción, este ingrediente envuelve la carne, evitando que pierda humedad y favoreciendo un resultado más tierno. Al combinarse con la miel y la mostaza, se forma una salsa que se adhiere al pollo y potencia su sabor sin resultar pesada.
Otro de los consejos de Marta Verona es elegir contramuslos en lugar de pechugas.
Este corte posee una mayor cantidad de grasa intramuscular, lo que le permite conservar mejor los jugos durante la cocción y desarrollar una superficie dorada gracias a la llamada reacción de Maillard, responsable del color y los aromas característicos de la carne cocinada.
4 contramuslos de pollo. 3 cucharadas de mostaza a la antigua. 1 cucharada de miel. 250 ml de leche evaporada. 1 cebolla. 1 cucharada de aceite de oliva.
Jugo de medio limón. Ajo en polvo, a gusto. Romero seco, a gusto.
16 cebollitas francesas. 50 gramos de manteca. 40 gramos de azúcar. 20 ml de agua.
Paso a paso
Marinar los contramuslos con el jugo de limón, aceite de oliva, ajo en polvo y romero durante algunos minutos. Dorar el pollo en una sartén caliente por ambos lados y reservar. En la misma sartén, cocinar la cebolla picada hasta que esté transparente. Incorporar la mostaza, la miel y la leche evaporada, mezclando hasta obtener una salsa uniforme. Volver a colocar el pollo y cocinar a fuego bajo durante unos 10 minutos, hasta que la carne esté completamente cocida y la salsa espese. Para la guarnición, cocinar las cebollitas con manteca, azúcar y agua a fuego bajo durante unos 40 minutos, hasta que queden tiernas y caramelizadas. Servir el pollo cubierto con abundante salsa y acompañado por las cebollitas glaseadas.
Una combinación clásica con un toque moderno
La mezcla de miel y mostaza tiene una larga tradición en la cocina europea y norteamericana para acompañar carnes blancas y de cerdo. La incorporación de leche evaporada aporta una versión más ligera y cremosa, logrando una salsa equilibrada que realza el sabor del pollo sin ocultarlo.
Gracias a su preparación sencilla y a ingredientes fáciles de conseguir, esta receta se presenta como una excelente opción tanto para una comida familiar como para quienes buscan darle un giro diferente a uno de los platos más habituales de la cocina cotidiana.