Las autoridades de China ordenaron la evacuación de 1,7 millones de personas ante la inminente llegada del tifón Bavi, un poderoso ciclón tropical que previamente provocó importantes daños en Taiwán y Japón, donde dejó al menos 90 personas heridas.
Frente al avance del fenómeno, el Centro Meteorológico Nacional elevó este sábado el nivel de alerta al máximo, declarando la alerta roja para la provincia costera de Zhejiang, una de las zonas donde se espera el mayor impacto del temporal.
Como parte de las medidas preventivas, fueron cancelados vuelos, suspendidas actividades y cerradas más de 12.000 escuelas y guarderías, además de cientos de sitios turísticos y espacios culturales, con el objetivo de reducir riesgos para la población.
En la vecina provincia de Fujian, miles de habitantes también fueron trasladados desde áreas consideradas vulnerables, en un operativo que contó con la participación de más de 17.000 rescatistas.
El Gobierno chino anunció además una partida extraordinaria de 40 millones de yuanes (unos 5,9 millones de dólares) para financiar tareas de prevención, asistencia y respuesta ante la emergencia.
Mientras tanto, en Taiwán, las consecuencias del tifón ya se hicieron sentir con 87 personas lesionadas, miles de evacuados y más de un millar de incidentes relacionados con la caída de árboles, daños en viviendas e infraestructura y cortes provocados por los intensos vientos y lluvias.
Las autoridades mantienen el monitoreo permanente del fenómeno, que continúa desplazándose por el Pacífico con potencial para generar nuevas complicaciones en la región.