Su sonrisa gentil y su don de persona han trascendido las décadas, y por los testimonios de aquellos que lo conocieron, fue un sacerdote único. La vida dedicada a ayudar a los demás estaba marcada para siempre, lo que lo inmortalizó en gran parte de la comunidad santiagueña. Su sotana gris, su porte y su vestimenta en el día a día, ya siendo sacerdote, lo definían como tal. El padre Pedro Fils Pierre tenía un fuerte compromiso con su misión sacerdotal; su trabajo evangelizador y su fuerza pastoral lo convirtieron en alguien cercano a muchos. De esa manera, logró quedar en la memoria particular de varias personas que aún hoy lo recuerdan. Por ello, él representa la verdad de la misión sacerdotal y la lucha para que la fuerza evangelizadora llegue hasta rincones impensados.
Eso movilizó su rol en Santiago del Estero, lo llevó a recorrer las periferias, los barrios más necesitados y olvidados; incluso fue capellán de cárceles, atendió y apoyó a moribundos en centros de salud. Y esa fe inalcanzable lo ubicó en una lucha que lo marcó para siempre, contra el mismo demonio en un exorcismo que luego le permitió asistir a otras personas que atravesaron situaciones similares. Fue un hombre al servicio de los demás, pero con la fe y el compromiso puestos en la palabra vívida que Dios estableció en los tiempos humanos.
En estos informes especiales, vamos a recorrer su vida, desde su formación como sacerdote, su gestión como tal en distintas parroquias de Santiago del Estero hasta su fallecimiento, y el legado que dejó. Hasta el momento, con los testimonios que fuimos desandando, conocimos cómo fue su llegada a la primera comunidad como sacerdote, la de Cristo Rey (en ciudad de La Banda), y cómo fue su labor allí. Sobre ello y más detalles que nunca antes se contaron, abordaremos en esta serie de informes, con testimonios de personas que estuvieron cerca de él y que lo conocieron como nadie.
Recapitulación
Su nombre "Pedro Fils Pierre" significa mucho más que una designación; es parte de su destino y de una misión que tenía que cumplir en este mundo. En principio, "Fils" significa "hijo de" y "Pierre" es "Pedro", por lo tanto, la traducción sería: Pedro, hijo de Pedro, que coincide con la tradición que se sigue en su tierra natal, Haití, donde las personas ponen el nombre a su descendencia en definición de su padre. Por ejemplo: "Juan, hijo de Juan" o "Juan, hijo de José", y así, bueno, él era Pedro y su padre se llamaba igual. Más allá del juego de palabras, su nombre resguarda un destino que lo siguió en todo momento, incluso desde su nacimiento.
Nació en un lugar llamado Gonaïves, Haití, el 11 de febrero de 1937. Estudió la primaria y el nivel secundario en el Colegio de los Hermanos del Sagrado Corazón. Se graduó como ingeniero civil en la Universidad Estatal de Puerto Príncipe. Luego de ejercer su profesión en dependencias públicas, realizó un curso de perfeccionamiento en París y se trasladó a África, donde sirvió de profesor en Matemáticas, Física, Topografía y Cómputos. Cumplida su labor allí, en 1965 viajó a Argentina y realizó estudios de posgrado en Hidráulica Sanitaria en la UBA (Universidad de Buenos Aires).
En 1966 llegó a Santiago del Estero porque fue designado jefe del Departamento de Estudios y Proyectos del Servicio Provincial de Agua Potable en la Corporación del Río Dulce. Este trabajo lo puso en contacto con la gente del interior; la humildad, el sufrimiento y la necesidad de los marginados lo acercaron a su don de ayudar a los demás. Allí despertaría su vocación sacerdotal. Ya radicado, decidió consagrarse al sacerdocio. En 1968 y 1974 desarrolló sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Conciliar Metropolitano de San Miguel de Tucumán. Y en enero de 1974 fue ordenado por monseñor Manuel Tato en la Catedral Basílica, donde prestó servicios.
En 1979 fue designado como párroco de Cristo Rey en la ciudad de La Banda. Entre 1984 y 1985 se desempeñó como rector de la Universidad Católica de Santiago del Estero. En 1986 se hizo cargo de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en la misma ciudad. Y el 6 de agosto de 1987 volvió definitivamente a Cristo Rey. En 12 años de misión sacerdotal, dotó a la ciudad de un templo de grandes características, un jardín de infantes para niños del barrio (1990) y creó una escuela primaria, transformando el salón parroquial en dos aulas. En 1994 creó el Bachillerato Humanístico. En homenaje a su figura y su labor, dicha institución educativa lleva su nombre.
Trascendencia
"Me enseñó la fuerza de la fe y que se puede lograr mucho con una gran convicción. Tenía el don de la oración; era muy dedicado a eso. Llevaba su rutina diaria; cada jornada se levantaba temprano, cerca de las cinco o seis de la mañana, a orar, un momento que le dedicaba a estar solo. Me decía que eso le permitía seguir adelante y enfrentar los obstáculos de cada día", definió Héctor Ruiz en diálogo con Nuevo Diario, quien fue presidente de la Junta Parroquial en los primeros tiempos, en la primera etapa de gestión en Cristo Rey de Pierre.
El sacerdote supo formar y movilizar cerca de 36 grupos, desde matrimonios, mujeres y hombres de Acción Católica, jóvenes organizados en grupos carismáticos, catequistas y demás. "Le cuestionaba en un punto: Padre, ¿por qué tantos grupos? Éramos muchísimos, imaginate para organizar eso, y él me respondía: ´Cada uno de ellos me plantea una pregunta diferente, entonces tengo que estar preparado para eso´. Lo que me quería decir, después lo entendí, es que imaginate tantos grupos y en cada uno de ellos nacían o se generaban muchas preguntas, dudas o inconvenientes, y todos iban a consultarle a él. Y él tenía que estar preparado para responderles, para dar una respuesta en cada caso".
El padre Pierre abrazó con pasión el Movimiento Católico de la Renovación Carismática. Precisamente, su carisma lo llevó por el camino de la sanación que poseen las personas que se dedican al ministerio de los enfermos. Su abnegada entrega por ayudar a los que sufren le mereció el respeto y el reconocimiento de miles de fieles. La creación de las Ligas Eucarísticas le permitió a Pierre mantener a los grupos en permanente oración, como un compromiso para toda la vida.
Un hombre que, al responder al llamado de Dios, entregó su vida al servicio de sus hermanos y se olvidó de sí mismo para trabajar incansablemente en una admirable tarea evangelizadora. Predicó y enseñó con el ejemplo, el perdón y la oración. Fue uno de los pilares de la organización del Congreso Eucarístico Nacional en 1994.
Movilizar al pueblo
Esa pasión que tenía por evangelizar y ayudar al otro, y ese compromiso inigualable por transmitir la palabra de Dios, logró sembrar esa vocación en otras personas. Así, tuvo muchas personas que lo acompañaron en todo momento de su carrera, su gestión y su vida. "Era una persona muy querida y respetada. También gran defensor de sus hermanos sacerdotes, de sus compañeros", definió Ruiz al seguir relatando sobre su vínculo con Pierre.
"Era una buena persona. No sabía cómo hacer para llegar a más personas, a los que lo necesitaban y a los que necesitaban la palabra de Dios. Se autoexigía en ese camino, pero nunca bajaba los brazos. Porque ese amor que consiguió a través de Dios, ese conocimiento, luchaba para que la gente tenga presente a Dios. Porque existe el bien, existe el mal. Ha luchado por su visión y por el bien de los demás", definió Ruiz.
Ruiz planteó: "Él se enriquecía espiritualmente al ayudar a los demás y al tratar de acompañar, brindarle una palabra de aliento a las demás personas y a toda su comunidad. Lo que él aconsejaba era que fueran al psicólogo y que no dejaran de ir a misa. Que las personas busquen juntas el bien común, que busquen reencontrarse todos".
"Admiraba mucho su sabiduría de vida; era por su nivel de espiritualidad y su carisma con las personas. Él no se negaba a ayudar a nadie; al contrario, la persona que llegaba en busca de él podía estar tranquila, que encontraba en Pierre un amigo, un ser único. Estaba al servicio de la comunidad", agregó Ruiz.
Jóvenes y la fe
Su figura tenía una gran presencia y fuerza en los jóvenes y en las familias de la comunidad de La Banda y en Santiago del Estero. Tanto es así que en 1995 se formó un grupo de servidores que hoy en día siguen activos y llevan su nombre: "Padre Pedro Fils Pierre". Uno de sus integrantes, Gustavo Navarrete, en diálogo con Nuevo Diario, expresó: "Pierre logró que los jóvenes se movilizaran y recorrieran los barrios, los lugares más necesitados para llevar la palabra de Dios. Ellos iban e invitaban a las familias a ir a misa. Tenía mucha llegada y presencia entre ellos, entre jóvenes; hizo que se interesaran por la Iglesia y por ayudar a otros".
La figura del párroco ya comenzaba a causar presencia, más en barrios donde no era común ver a un sacerdote recorrer estos lugares, mucho menos con su sotana.
"Este grupo de jóvenes nos hacía ensayar para el pesebre; luego hacíamos actividades recreativas. Y compartimos lindas tardes. Entonces unían a las familias, invitaban a las escuelas; la idea era unir a las comunidades en estos eventos. Y nos invitaban para las misas los domingos. Un día hemos venido con mi familia, y ahí conocimos al padre Pierre. Y más me llamaba la atención lo raro en la forma en que hablaba. Siempre andaba con su sotana grisácea; por todos lados andaba así y eso era llamativo", agregó Navarrete.
"Era una buena persona. Quería transmitir y brindar todo lo que sabía, pero no sabía más cómo llegar a quienes lo necesitaban. Se autoexigía porque ese amor que consiguió a través de Dios, luchaba para que la gente tenga esa gracia. Ha luchado por sus convicciones, en algunos casos errado y en otros, acertado, porque era como todos, humano", definió Ruiz.
Además de un impacto en la comunidad para diferentes actividades y dinámicas, el planteo de otros vínculos y la formación de grupos juveniles que evangelizaban, la presencia de Pierre también generó algo muy importante en cada una de las personas. Según expresó Gustavo, "en nosotros también generó algo muy diferente su presencia. A través de él, empezando por mí, que era un niño, muchos nos hemos ido soltando o entendiendo varias cosas de la vida que nos parecían lejanas o extrañas, o incluso ni siquiera se planteaban en la mesa de una familia. Nos preguntamos qué tomaba el sacerdote cuando hacía la ceremonia de consagración. Era como algo misterioso; él ha conseguido naturalizar temas que antes no entendíamos".
Y siguió: "Como chicos de barrio, no teníamos la llegada a ver el mundo de otras maneras, y él nos acercaba a eso. Porque se notaba que era un hombre muy sabio, culto, leído y que conocía del mundo. Y eso, en barrios con tantas necesidades como lo era el mío y los cercanos en ese momento, es algo muy extraño".
La fuerza de su misión
Hoy, al repasar los orígenes del Padre Pedro Fills Pierre, se comprende que su llegada a Santiago no fue una mera casualidad geográfica, sino el diseño de un plan superior. Aquel niño lejano ya contenía, en la pureza de sus primeros años, al pastor incansable que las comunidades de la provincia adoptarían para siempre como un hijo propio. En estos informes se invita a recorrer, domingo a domingo, la huella imborrable de un hombre que transformó el amor en acción y la fe en un legado eterno.
Saltó a la trascendencia pública e histórica en febrero de 1984, cuando llevó a cabo un exorcismo en la parroquia Cristo Rey que conmocionó a la sociedad y aún hoy es recordado. El padre Pierre fue reconocido por su postura cautelosa ante estos fenómenos, exigiendo siempre estudios médicos para descartar problemas nerviosos o clínicos antes de intervenir espiritualmente.
Su impacto en La Banda sigue vigente, dando nombre al Colegio Secundario Presbítero Pedro Fils Pierre, una institución ubicada en la Avenida Belgrano Centro.
Los testimonios siguen y cada vez desvelamos más aristas y fracciones de la vida de Pierre que se encontraban dormidas, olvidadas o incluso resguardadas y que nunca nadie había tratado de conocer. En informes venideros seguiremos hablando con más personas que estuvieron cerca de él, y que por ello vivieron momentos que cambiaron su vida y su forma de ver la existencia humana y espiritual, para siempre.
Desde su misión evangelizadora, su lucha inigualable contra el mal en un exorcismo que conmocionó a la provincia y hasta su eterno legado. Todo eso y detalles que nunca antes fueron contados, ni publicados, abordaremos en estos informes. Incluso eso será insuficiente para conocer y abarcar la figura que significa Pierre.