La mañana del 13 de enero de 2006 transcurría con normalidad en la sucursal del Banco Río ubicada en Acassuso, partido bonaerense de San Isidro, cuando un grupo de delincuentes ingresó armado y tomó como rehenes a clientes y empleados.
Lo que parecía un robo tradicional terminó convirtiéndose en uno de los golpes criminales más ingeniosos de la historia argentina.
Durante más de seis horas, la banda mantuvo cercadas a decenas de personas mientras la Policía rodeaba el edificio convencida de que los ladrones continuaban en el interior.
Sin embargo, cuando las fuerzas especiales irrumpieron en el banco, los delincuentes ya habían desaparecido.
Solo encontraron una nota escrita a mano que decía: "En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es solo plata y no amores", una frase que con el tiempo se volvió uno de los símbolos del caso.
El plan perfecto
El golpe había comenzado mucho antes.
La organización preparó durante meses un complejo sistema de escape.
Mientras negociaban con la Policía desde el interior del banco y simulaban una resistencia armada, otros integrantes vaciaban cientos de cajas de seguridad.
Posteriormente, escaparon a través de un túnel que conectaba la sucursal con la red de desagües pluviales de la zona.
Desde allí abordaron un bote inflable y lograron abandonar el lugar sin ser detectados.
Cuando el Grupo Halcón ingresó finalmente al edificio, el banco estaba vacío.
Un botín multimillonario
Los investigadores estimaron que la banda logró llevarse alrededor de 19 millones de dólares entre dinero en efectivo, joyas, relojes, documentos de valor y otros objetos guardados en las cajas de seguridad.
Gran parte del botín nunca fue recuperado.
Hasta hoy continúa siendo uno de los mayores robos bancarios registrados en la historia argentina.
La investigación
Durante varias semanas el caso desconcertó a los investigadores.
No existían rastros claros sobre la identidad de los responsables.
La investigación dio un giro inesperado cuando una expareja de uno de los integrantes decidió colaborar con la Justicia y aportó información clave sobre la planificación del robo.
Ese testimonio permitió identificar a los miembros de la organización y reconstruir cómo había sido ejecutado el golpe.
Entre los principales responsables aparecieron Fernando Araujo, considerado el cerebro del plan; Luis Mario Vitette Sellanes, uno de los rostros más conocidos del caso; Rubén "Beto" de la Torre, Sebastián García Bolster y Jorge El Doc Bina.
Un juicio con fuerte repercusión
El proceso judicial despertó enorme interés público.
En 2010 varios integrantes de la banda fueron condenados por distintos delitos vinculados con el robo.
Con el paso de los años, algunos recuperaron la libertad tras cumplir parte de sus condenas.
Varios de ellos concedieron entrevistas, escribieron libros y ofrecieron su versión sobre uno de los golpes más recordados del país.
Del expediente judicial a la pantalla grande
La espectacularidad del caso convirtió rápidamente al robo en material ideal para el cine.
En 2020 se estrenó la película "El robo del siglo", dirigida por Ariel Winograd y protagonizada por Guillermo Francella, quien interpretó a Luis Mario Vitette Sellanes, y Diego Peretti, en el papel de Fernando Araujo.
El filme recreó la planificación del golpe, las negociaciones con la Policía y el ingenioso escape por los túneles, convirtiéndose en uno de los grandes éxitos del cine argentino contemporáneo.
Su mezcla de suspenso, humor y hechos reales despertó nuevamente el interés del público por una historia que ya formaba parte de la cultura popular.
Documentales y nuevas versiones
El caso también fue abordado en distintos documentales y producciones televisivas.
Entre ellas se destaca "Los ladrones: la verdadera historia del robo del siglo", estrenado por Netflix en 2022.
A diferencia de la película de ficción, el documental reunió testimonios de los propios protagonistas, investigadores y periodistas que siguieron el caso desde el primer día.
Las entrevistas permitieron conocer detalles inéditos sobre la planificación del asalto y las motivaciones de sus responsables.
¿Por qué sigue fascinando?
A diferencia de otros robos violentos, el golpe al Banco Río combinó planificación, inteligencia, paciencia y una ejecución casi cinematográfica.
La ausencia de enfrentamientos armados durante el escape, la compleja ingeniería utilizada para abandonar el lugar y el enorme botín obtenido alimentaron la imagen de un robo "perfecto".
Sin embargo, detrás de esa historia también hubo víctimas.
Los propietarios de numerosas cajas de seguridad perdieron bienes de enorme valor económico y sentimental, muchos de los cuales nunca fueron recuperados.
Un lugar en la historia criminal argentina
Casi dos décadas después, el "Robo del Siglo" continúa siendo estudiado por especialistas en seguridad, criminología y derecho.
No solo por la magnitud del botín, sino también por el nivel de planificación demostrado por la organización.
Su historia trascendió los tribunales para instalarse en la cultura popular, inspirando películas, documentales, libros y debates sobre los límites entre la realidad y la ficción.
Porque, en este caso, la realidad terminó siendo tan sorprendente que ni el mejor guionista de Hollywood habría imaginado un desenlace semejante.