La presión arterial es la fuerza con la que la sangre circula por las arterias. Cuando sus valores son demasiado altos o demasiado bajos, pueden aparecer síntomas que afectan el bienestar y, en algunos casos, requieren atención médica.
Aunque la única forma de confirmar si la presión está alta o baja es medirla con un tensiómetro, el organismo puede dar algunas señales de alerta.
¿Cuáles son los síntomas de la presión alta?
La presión alta, también llamada hipertensión arterial, suele conocerse como el "enemigo silencioso" porque muchas personas no presentan síntomas durante años. Sin embargo, cuando la presión aumenta de manera importante, pueden aparecer:
Dolor de cabeza intenso. Mareos. Visión borrosa. Zumbidos en los oídos. Sangrado de nariz. Palpitaciones. Dolor en el pecho. Dificultad para respirar. En algunos casos, la hipertensión no provoca ninguna molestia, por lo que los controles periódicos son fundamentales.
¿Cómo reconocer una baja de presión?
La presión baja o hipotensión suele manifestarse de forma más evidente. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran: Mareos al levantarse. Debilidad o cansancio repentino. Visión borrosa. Sudor frío. Náuseas. Palidez. Sensación de desmayo o pérdida del equilibrio. Desmayo. Estos síntomas pueden aparecer después de permanecer mucho tiempo de pie, por deshidratación, calor intenso o ayuno prolongado.
Los síntomas pueden orientar, pero no alcanzan para hacer un diagnóstico. La forma más confiable de conocer los valores es medir la presión arterial con un tensiómetro validado o hacerlo en un centro de salud.
En los adultos, de forma general:
Presión normal: alrededor de 120/80 mmHg. Presión alta: valores iguales o superiores a 140/90 mmHg, confirmados en varias mediciones. Presión baja: Suele considerarse cuando es inferior a 90/60 mmHg, aunque algunas personas presentan estos valores sin síntomas.
¿Cuándo consultar al médico?
Es recomendable buscar atención médica si: Los síntomas aparecen de forma repetida. Se producen desmayos. Hay dolor en el pecho o dificultad para respirar. Se registran valores elevados o muy bajos en varias mediciones. Los mareos interfieren con las actividades diarias.
Controlar la presión arterial de manera periódica es una de las formas más simples de prevenir complicaciones cardiovasculares y detectar a tiempo posibles alteraciones.