Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
La Provincia

Vecinos y turistas frenan su paso por una foto con el bombo del Multimedio

Mientras la ciudad aguarda el arribo de las columnas, la esquina de Gorriti y Libertad ya late la fiesta. Quienes caminan rumbo a la Plaza hacen un alto en nuestro edificio para llevarse una gran postal.

El latido retumba en las calles, y el corazón de la ciudad respira pura cultura. En medio de la ebullición de esta enorme movilización tradicional, la esquina del flamante edificio de Nuevo Diario se convirtió en un imán ineludible para las almas festivaleras.

Las distintas columnas comienzan a acercarse al centro capitalino, haciendo vibrar el asfalto. Justo aquí, en la intersección de Gorriti y Libertad, nuestro imponente bombo legüero se erige como un emblema. Turistas y santiagueños detienen su paso, obnubilados por la bella figura que decora nuestra entrada, en el mismísimo epicentro por donde transita la historia viva de la provincia.

Nadie quiere quedarse sin su postal en las puertas del Multimedio. Entre la multitud enardecida, un grupo conformado por familiares de la vecina ciudad de La Banda y visitantes que llegaron directamente desde Buenos Aires, hizo un alto en su eufórico peregrinar para charlar con nuestro equipo.

"Está previsto porque ellos tenían las ganas", soltaron en medio de la algarabía al ser consultados sobre la visita, remarcando el peso de "la cultura que están haciendo hoy". El contingente tenía el objetivo claro de desembocar en la Plaza Libertad, pero confesaron a nuestros micrófonos que el imponente madero los obligó a frenar en seco. "Vimos el bombo del Nuevo Diario y dan ganas", afirmaron entre risas, dejándose retratar para llevarse el recuerdo grabado a fuego.

Pasión que se hereda

La devoción por la marcha no sabe de edades, y así lo demostró María José Morales, vecina bandeña de Salta Prolongación, quien llegó acompañada de su sobrino y ahijado Jonathan Podestá. "Participo desde chica", nos contó emocionada, mientras sostenía la mirada sobre el niño que, a punto de cumplir 10 años, ya lleva nueve marchas encima, asistiendo religiosamente desde que era apenas un bebé.

En esta ocasión, Jonathan hacía sonar un instrumento muy especial, el bombito que le prestó su primita Mía Gutiérrez, quien ya lo había hecho repiquetear con orgullo en el jardín del barrio Newbery.

Mientras aguardaban el avance arrollador de los marchantes en la zona de Belgrano y Libertad, María José reconoció que pasaron por el edificio porque, conociendo el despliegue del Multimedio, deducía "que algo iban a preparar". Y antes de sumergirse de lleno en la marea humana, nos regaló un mimo al alma periodística, agradeciendo "por siempre mantenernos informados, acompañarnos todas las mañanas y durante el día". Una confirmación absoluta de que nuestra casa también late, fuerte y claro, al ritmo frenético de la gente.

Seguí a Nuevo Diario Web en google news
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso