Todo comenzó como una simple casualidad en una vereda de la localidad mendocina de General Alvear. A mediados del año pasado, dos chicas que caminaban tranquilamente por la zona se toparon con una pequeña tarjeta SD tirada en el piso. Movidas por la curiosidad, levantaron el dispositivo con la intención de formatearlo y darle un nuevo uso en sus propios teléfonos celulares.
Sin embargo, al conectar la memoria en una computadora, la pantalla les arrojó una verdad repugnante. Oculta bajo una carpeta bautizada como "ULTRASECRETO", las jóvenes descubrieron una inmensa cantidad de material pedófilo, protagonizado por un pequeño niño de apenas unos cuatro años de edad. Horrorizadas por el espeluznante contenido, decidieron entregar el dispositivo de inmediato a las autoridades policiales.
Los peritos de Delitos Tecnológicos tomaron las riendas del caso y rápidamente lograron atar los cabos sueltos. La víctima era, nada más y nada menos, que el hijo de un reconocido docente del departamento.
La pesquisa destapó una dinámica familiar aterradora, determinando que la propia esposa del educador le tomaba las fotografías al menor, para luego enviárselas a su marido y a un tercer sujeto que aún no logró ser identificado. Pero el espanto no terminó ahí, porque en esa misma memoria digital encontraron imágenes de mujeres tomadas a escondidas por debajo de sus faldas, víctimas del propio docente en su lugar de trabajo.
Acorralados por la Justicia
Tras un contundente allanamiento en la vivienda conyugal, donde además los uniformados le secuestraron un arma de fuego sin los papeles correspondientes, la pareja quedó completamente acorralada.
Hoy, casi un año después de aquel fortuito hallazgo en la calle que destapó la olla, el fiscal Javier Giaroli dio por terminada la etapa de investigación y elevó la escandalosa causa a juicio. Si bien los acusados arriesgan una dura pena que oscila entre los cuatro y los ocho años de reclusión, el matrimonio esperará el inicio de las audiencias preliminares gozando de total libertad.