El trágico fallecimiento de Jesús de Miguel tras chocar con Jesús Owono traspasó la conmoción deportiva para instalar un intenso debate sobre la responsabilidad penal del arquero. Sin embargo, juristas especializados señalan que la justicia española tiende a archivar este tipo de expedientes o dictar la absolución, amparándose en la figura del "riesgo permitido" dentro del deporte profesional.

Para determinar una condena penal, los tribunales exigen que se compruebe una intención deliberada de causar daño, y no solo la gravedad del resultado final. Según expertos en derecho deportivo como Miguel Galán y la jurisprudencia del Tribunal Supremo español, los choques frontales, los balones divididos y las entradas a destiempo forman parte de los riesgos inherentes a la dinámica del fútbol. Al considerarse una conducta involuntaria, el castigo se limita al ámbito estrictamente reglamentario, materializado en este caso con la tarjeta roja que recibió el guardameta en el campo de juego.

Mientras la vía judicial se encamina hacia la desestimación, Owono afronta un severo drama personal. La brutal ola de hostigamiento y mensajes agresivos lo obligó a dar de baja temporalmente sus perfiles en redes sociales. En paralelo, allegados al arquero del Andorra confirmaron que su prioridad absoluta es lograr un acercamiento privado, íntimo y respetuoso con los familiares de De Miguel para expresarles su profundo dolor, evitando cualquier tipo de manifestación pública hasta entonces.

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