La campaña se llamó “Una Beata para los Santiagueños” y fue impulsada por el Multimedio Nuevo Diario–LV11, por iniciativa de su fundador, don José María Cantos.

No fue una acción simbólica ni una consigna encerrada entre cuatro paredes. La campaña salió a recorrer la provincia y fue sumando adhesiones en parroquias, instituciones, organizaciones, comunidades y distintos ámbitos de la sociedad santiagueña.

Firmaron ciudadanos, sacerdotes, autoridades, dirigentes, jóvenes, organizaciones sociales y vecinos de distintos puntos del territorio provincial. Incluso mujeres privadas de su libertad y comunidades religiosas se sumaron a una convocatoria que, con el correr de los meses, adquirió una dimensión multitudinaria.

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El objetivo era claro: expresar de manera concreta el deseo de los santiagueños de que María Antonia de Paz y Figueroa, Mama Antula, fuera elevada a los altares.

Y detrás de aquella movilización estuvo el Multimedio.

Nuevo Diario y LV11 pusieron su capacidad de convocatoria, su llegada territorial y sus espacios periodísticos al servicio de una causa que fue creciendo hasta reunir miles de firmas.

Mujeres privadas de la libertad firman el pedido.
Mujeres privadas de la libertad firman el pedido.

Y llegó.

En diciembre de 2013, don José María Cantos viajó junto con su familia a Roma y participó de una audiencia con el papa Francisco. Allí hizo entrega del libro con las firmas recolectadas en Santiago del Estero y trasladó al Pontífice el anhelo de miles de comprovincianos.

La imagen tiene una potencia histórica indiscutible.

Un santiagueño llevando hasta el corazón de la Iglesia el testimonio de todo un pueblo.

Un empresario de medios que había utilizado la enorme capacidad de convocatoria de sus medios no para promocionar una marca ni para obtener un beneficio particular, sino para poner en movimiento una causa profundamente arraigada en la identidad religiosa y cultural de Santiago del Estero.

Fueron miles las adhesiones en toda la provincia.
Fueron miles las adhesiones en toda la provincia.

Aquella campaña no reemplazaba, por supuesto, los procedimientos formales de la Iglesia para una beatificación o una canonización. Esos procesos tienen sus propios tiempos, investigaciones y exigencias.

Pero la historia también se construye con gestos.

Y aquel fue uno enorme.

La campaña “Una Beata para los Santiagueños” permitió transformar una devoción profundamente arraigada en una expresión pública y masiva de voluntad popular.

La gente participó con gran entusiasmo de la iniciativa de don Cantos.
La gente participó con gran entusiasmo de la iniciativa de don Cantos.

Y el 11 de febrero de 2024, el papa Francisco la proclamó santa en la Basílica de San Pedro, convirtiéndola en la primera santa argentina.

Ese día Santiago del Estero celebró la culminación de una historia que había comenzado siglos antes.

Pero dentro de esa historia mayor existe también una página que pertenece al periodismo, a la participación ciudadana y a la memoria de esta provincia.

Once años antes de la canonización, el Multimedio Nuevo Diario–LV11 había convocado a miles de santiagueños a poner su firma detrás de Mama Antula.

La idea fue de don José María Cantos.

El Multimedio la convirtió en campaña.

La entonces gobernadora Claudia de zamora se unió a la campaña.
La entonces gobernadora Claudia de zamora se unió a la campaña.

Y finalmente Cantos llevó esas adhesiones hasta el Vaticano y las puso en manos de Francisco.

Antes de la beatificación.

Antes de la canonización.

Antes de que el mundo hablara de la primera santa argentina.

Santiago del Estero ya había hablado.

Lo había hecho con miles de firmas.

Y esa voz colectiva había llegado hasta Roma.

Esa fue la epopeya popular de “Una Beata para los Santiagueños”.