El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron las últimas actividades de sus campañas antes del balotaje presidencial previsto para este domingo 25 de octubre. Ambos candidatos buscaron reforzar el respaldo de sus seguidores y atraer a los votantes que todavía no definieron su elección.

Lula, referente del Partido de los Trabajadores (PT), encabezó una caravana por el barrio de Copacabana, en Río de Janeiro, donde saludó a los simpatizantes que acompañaron su recorrido. Desde un micro, el mandatario bailó y se movió al ritmo de la música, mientras las banderas rojas con el número 13, que identifica su candidatura, se multiplicaban entre los presentes.

Tras esa actividad, el presidente tenía previsto viajar a San Pablo para encabezar una caminata junto a sus militantes y participar del acto de cierre formal de campaña, programado para las 16.

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Por su parte, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), eligió las playas de Barra da Tijuca para desarrollar sus últimas actividades proselitistas, luego de una recorrida por Belo Horizonte. Su espacio también concentró esfuerzos en consolidar apoyos de cara a una elección que mantiene en disputa dos propuestas políticas diferentes.

Un debate atravesado por la economía y el modelo de Javier Milei

La recta final de la campaña estuvo marcada por el debate que ambos dirigentes protagonizaron el viernes. Durante el encuentro, discutieron sobre el rumbo económico de Brasil, el gasto público, las políticas sociales y las referencias internacionales que cada uno toma para defender su programa.

Uno de los cruces más destacados se produjo cuando Lula cuestionó a Flávio Bolsonaro por su respaldo al modelo económico del presidente argentino, Javier Milei. El mandatario brasileño puso en duda que las políticas aplicadas en la Argentina pudieran servir como referencia para Brasil y lo desafió a explicar si adoptaría medidas de ajuste similares.

En ese contexto, Lula mencionó la situación de la pobreza en territorio argentino y utilizó el ejemplo para cuestionar las propuestas económicas de su adversario.

Flávio Bolsonaro rechazó los cuestionamientos y defendió la gestión de Milei. Según sostuvo, las reformas impulsadas por el presidente argentino representarían una alternativa frente a los problemas económicos que, a su entender, dejaron anteriores gobiernos de izquierda.

El intercambio dejó en evidencia las diferencias entre ambos candidatos respecto del papel del Estado, la reducción del gasto público y las estrategias para impulsar el crecimiento económico.

Lula defendió el financiamiento al sector rural

Durante el debate, el presidente brasileño también respondió a las críticas sobre la economía nacional y reivindicó las herramientas de financiamiento destinadas a los productores agropecuarios.

En particular, hizo referencia a los recursos canalizados a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y del Banco do Brasil, mediante líneas de crédito con condiciones subsidiadas.

Lula sostuvo que estas políticas permiten respaldar la producción y facilitar el acceso al financiamiento, en contraste con las propuestas económicas que promueve su rival.

En materia social, el mandatario defendió las medidas implementadas durante sus gestiones y volvió a poner el foco en la lucha contra el hambre. También recordó las dificultades que, según afirmó, enfrentaba una parte importante de la población cuando regresó al poder en 2023.

Brasil se prepara para una definición electoral

Con las últimas caravanas y el debate ya realizados, los dos candidatos llegaron al cierre de campaña con el objetivo de movilizar a sus respectivas bases y convencer a los electores indecisos.

La segunda vuelta prevista para este domingo 25 de octubre definirá el rumbo político de Brasil para el próximo mandato. La contienda enfrenta dos visiones distintas sobre la economía, la intervención estatal y las políticas sociales, en una elección que concentra la atención de la región por su impacto político y económico.