La tensión política en Bolivia sumó un nuevo episodio de alta conflictividad luego de que seguidores de Evo Morales ocuparan este sábado el aeropuerto de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, con el objetivo de impedir una eventual detención del expresidente.
La protesta fue protagonizada por sectores cocaleros y militantes leales al exmandatario, quienes bloquearon la pista aérea utilizando piedras, ramas y otros elementos para paralizar completamente el funcionamiento de la terminal.
Dirigentes del movimiento advirtieron públicamente que defenderán a Morales “aunque cuesten vidas”, elevando aún más la tensión en medio de una compleja crisis institucional.
El exjefe de Estado enfrenta investigaciones judiciales por presuntos delitos de estupro y trata de personas relacionados con denuncias de hechos ocurridos en 2015, acusaciones que Morales rechaza, asegurando que se trata de una persecución política.
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Mientras tanto, diferentes regiones bolivianas continúan afectadas por bloqueos y protestas impulsadas por sectores afines al líder cocalero, generando problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.
La Defensoría del Pueblo informó que al menos 57 personas fueron detenidas durante operativos realizados por fuerzas policiales y militares para recuperar rutas estratégicas y restablecer el orden.
Desde el Gobierno boliviano sostienen que las acciones promovidas por seguidores de Morales buscan desestabilizar al país, mientras el exmandatario insiste en reclamar garantías judiciales.
El escenario refleja una creciente polarización política y social en Bolivia, donde la disputa en torno a la figura de Evo Morales continúa generando fuertes enfrentamientos y preocupación por la estabilidad nacional.