Lo que debía ser una jornada común terminó convirtiéndose en una pesadilla inimaginable para una familia de Oregón, Estados Unidos. El 8 de octubre de 2025, Britney McRae y su hijo de tan solo 4 años, Jamon, recibieron diagnósticos de cáncer con apenas una hora de diferencia, alterando por completo sus vidas.
El primero en ser diagnosticado fue Jamon, un niño pequeño y activo, a quien los especialistas detectaron un agresivo tumor cerebral ubicado en una zona crítica cercana al tronco encefálico.
La gravedad del cuadro obligó a actuar con rapidez. El menor fue sometido el 3 de noviembre a una compleja cirugía de 15 horas, durante la cual los médicos lograron remover gran parte del tumor, aunque no en su totalidad.
Actualmente, el pequeño continúa su tratamiento mediante radioterapia diaria y un prolongado proceso de quimioterapia.
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Mientras intentaba asimilar el devastador panorama de su hijo, Britney recibió otro golpe demoledor: los médicos le diagnosticaron neoplasia trofoblástica gestacional, una forma poco común de cáncer relacionada con una gestación molar.De inmediato, la madre también debió iniciar su propio tratamiento oncológico, enfrentando sesiones de quimioterapia mientras acompaña a su hijo en una lucha paralela por la vida.
La situación llevó a la familia a recurrir a una campaña solidaria a través de GoFundMe, buscando ayuda económica para afrontar gastos médicos, tratamientos especializados y traslados.
La historia ha conmovido a miles de personas, convirtiéndose en un símbolo de fortaleza familiar frente a una adversidad extraordinaria.
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