
En medio de la devastación causada por un terremoto que ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, la junta militar de Myanmar continúa sus ataques aéreos y terrestres en diversas regiones del país, según denuncias de la ONU y grupos rebeldes.
Ataques en zonas afectadas por el terremoto
El Servicio Birmano de la BBC confirmó la muerte de siete personas en un ataque aéreo en Naungcho, ocurrido pocas horas después del terremoto. Rebeldes informaron de ataques terrestres del ejército en la región de Sagaing, epicentro del sismo, y en el municipio de Chang-U. También hay informes de ataques aéreos en zonas cercanas a la frontera con Tailandia. La junta militar continua con ataques aéreos en su intento de eliminar la resistencia armada que lucha para quitarles el poder.
Denuncias de la ONU y grupos rebeldes
Situación humanitaria crítica
El terremoto, de magnitud 7,7, ha dejado miles de muertos, heridos y desaparecidos, según cifras de la junta militar. La falta de recursos dificulta las labores de rescate y socorro en las zonas afectadas. Existe preocupación por la posibilidad de que la junta militar utilice la ayuda humanitaria como arma en la guerra civil, negándola a las zonas controladas por grupos rebeldes. La ONU advierte que la junta militar está cometiendo crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad contra su propio pueblo.
Contexto de conflicto
Myanmar se encuentra en medio de una guerra civil desde el golpe militar de 2021. La junta militar ha perdido el control de amplias zonas del país, pero continúa sus ataques aéreos con el apoyo de Rusia y China. La guerra se encuentra en un punto en el que los grupos rebeldes controlan un 42% del territorio nacional, y el gobierno militar menos de un cuarto del mismo.
La situación en Myanmar sigue siendo crítica, con una población que sufre tanto los efectos del terremoto como la violencia del conflicto armado.