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Trump presiona a ABC para que despida al humorista Jimmy Kimmel por un chiste

La primera dama acusó al conductor de "retórica violenta" y pidió sanciones. La reacción se dio tras el intento armado en una gala que obligó a evacuar al presidente y a su esposa.

El presidente de EEUU, Donald Trump, exigió el despido inmediato del conductor televisivo Jimmy Kimmel luego de un monólogo en el que ironizó sobre la primera dama, Melania Trump. El episodio tensó la relación entre la Casa Blanca y la cadena ABC, en medio de un clima político atravesado por el intento armado en una gala oficial.

Trump reclamó que el canal y su empresa matriz actúen sin demoras. "Jimmy Kimmel debería ser despedido inmediatamente por Disney y ABC", escribió en la red Truth Social. Definió el comentario como un "llamado a la violencia".

El conflicto se originó en un sketch emitido días antes en el programa "Jimmy Kimmel Live!", donde el conductor simuló encabezar la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca. En ese contexto, lanzó una frase sobre la primera dama: dijo que tenía "un brillo de viuda expectante".

La reacción de la Casa Blanca

Horas antes del mensaje presidencial, Melania Trump ya había cuestionado con dureza al humorista. "Su monólogo sobre mi familia no es comedia: sus palabras son retórica violenta y profundizan la enfermedad política en Estados Unidos", sostuvo en un comunicado difundido en la red X.

En el mismo texto, pidió medidas concretas contra el conductor: "Personas como Kimmel no deberían tener la oportunidad de entrar a nuestros hogares cada noche para difundir odio. Es un cobarde que se esconde detrás de ABC porque sabe que la cadena lo va a proteger".

La vocera presidencial, Karoline Leavitt, reforzó esa línea durante una conferencia de prensa. Calificó los dichos como "completamente desquiciados" y planteó que ese tipo de mensajes puede influir en hechos violentos.

Presión política y antecedentes

La controversia reavivó el debate público sobre los límites del humor político y la libertad de expresión en EEUU. También colocó bajo presión a la cadena ABC y a su controlante, The Walt Disney Company, que deberán definir si responden a los cuestionamientos del Gobierno.

No es la primera vez que Kimmel queda en el centro de una disputa con la administración Trump. En un episodio anterior, sus comentarios tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk derivaron en presiones regulatorias y en la decisión temporal de algunas estaciones afiliadas de no emitir su programa.

En ese momento, organizaciones defensoras de la libertad de expresión criticaron a la cadena por ceder ante presiones políticas. El ciclo volvió al aire pocos días después.

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