Alberto Fernández buscó llevar esperanza el jueves, al anunciar el aislamiento forzoso: “Dios nos dio tiempo para prevenir el avance del virus”. Todo indica que la Argentina tomó recaudos antes que otros países para que la enfermedad no crezca tan rápido. Pero no puede decirse lo mismo en materia económica. Debido al déficit fiscal acumulado en los últimos años, la elevada inflación, la caída de los salarios y un estado de “virtual default”, será uno de los países más golpeados por esta crisis sanitaria sin precedentes a nivel global.
Según estimaciones del Institute of Internacional Finance, que agrupa a los grandes bancos de todo el mundo, la recesión que este año sería de 1,6%, finalmente llegaría al 3,1%.
El equipo económico anunció un primer paquete de medidas para amortiguar los primeros efectos que implica haber paralizado la actividad económica, primero con medidas de aislamiento y ahora con una cuarentena forzosa que llegará hasta fin de mes. El viernes próximo, los jubilados que menos ganan y los beneficiarios de la AUH tendrán un refuerzo en sus ingresos, de alrededor de $ 3.000. Además, se lanzó una línea de préstamos récord que distribuirán los bancos por $ 350.000 millones a una tasa del 24%.