Los bonos argentino retomaron la senda bajista en las últimas dos ruedas, afectados por el regreso de la volatilidad en los mercados financieros, las rebaja de calificación de distintas entidades y la errática estrategia oficial para concretar la reestructuración de la deuda.
Los temores sobre las consecuencias económicas y sociales del brote de coronavirus, con cifras negativas en los EEUU -el país con más contagios- abonaron una mayor aversión al riesgo de inversores institucionales.
En tanto, Standard & Poor’s rebajó su calificación crediticia de Argentina a “Default Selectivo” desde “CCC”, por la decisión del Gobierno de Alberto Fernández de postergar el pago de deuda emitida bajo ley local.
S&P agregó que podría poner la calificación de la deuda de Argentina en “default” una vez que el Gobierno finalice los términos para una posible reestructuración de deuda. La decisión de la calificadora también refleja las “desfavorables dinámicas de deuda y el perfil fiscal del país, una volátil tasa de cambio, además de una elevada inflación y una profunda recesión económica”.
También Fitch Ratings rebajó la calificación crediticia en moneda extranjera de Argentina a “Default Restringido” desde “CC”, tras el retraso de pagos de la deuda en dólares bajo ley local por parte del Gobierno.
El “Default Restrictivo” se ubica sólo un escalón por sobre el estatus de “Default”, mientras que “CC” representa niveles muy altos de un riesgo crediticio.
Ya el viernes 3 de abril, Moody’s Investors Service había rebajado la calificación de crédito argentina, con una perspectiva negativa, luego de que la pandemia de coronavirus trastornó las conversaciones para una reestructuración de la deuda con los acreedores y elevó la probabilidad de un “default”.