El Gobierno armó un equipo de especialistas que tendrá como misión estudiar todos los escenarios posibles para la vuelta a clases. Empezará a funcionar esta semana y serán quienes finalmente tomarán la decisión de cómo será el retorno a las aulas el día que los epidemiólogos prendan la luz verde.
El equipo está a cargo de Gabriela Dicker (secretaria de Evaluación del Ministerio de Educación) y la pedagoga Graciela Frigerio. Contarán con el asesoramiento del especialista Axel Rivas, titular del Consejo para la Calidad Educativa.
Hoy, los expertos iniciarán una ronda de consultas con todas las provincias, los sindicatos docentes y los referentes académicos. “Cualquier decisión que surja tiene que ser consensuada. Aún no sabemos si las clases presenciales van a volver en junio o en agosto. Pero la decisión de cómo continuar debe tener la mayor legitimidad”, dijo el ministro de Educación, Nicolás Trotta.
El desafío que deberá enfrentar el equipo es cómo acreditar los conocimientos de los alumnos que están estudiando a distancia. Cuando el aislamiento termine, lo que se verá es un mayor nivel de desigualdad, con estudiantes que pudieron seguir los contenidos educativos y otros tantos que se quedaron sin aprender.
Para el ministro Trotta, lo más importante, más allá de si los alumnos pasarán de año o no, será enfocarse “en la trayectoria educativa” de cada uno.
“Se va a necesitar mucho más compromiso de los docentes y los equipos directivos. Habrá que considerar que los contenidos que no se dieron en 2020 se aborden en 2021”, afirmó.
Y agregó que el principal inconveniente será cómo resolver la cuestión de los que están terminando el secundario. Para ellos se analiza que el ciclo lectivo 2020 continúe en febrero, marzo y abril de 2021 y pedirles a las universidades que el año que viene arranquen el 1 de mayo para los alumnos que están ingresando. Otra de las medidas que se analiza es que los estudiantes secundarios entren a la escuela más tarde que los de la primaria.
Esto es para evitar congestiones en el transporte público y la circulación de las personas. Por otra parte, afirman que esto también podría mejorar el rendimiento escolar de los secundarios, basado en estudios que muestran que los adolescentes tienen un reloj biológico más nocturno.