El presidente Alberto Fernández remarcó su convicción de que el acceso a una casa “es un derecho que hace, en esencia, a la condición humana” y advirtió que “detrás de cada obra inconclusa hay una lógica que subyace en quien gobierna”.
Fernández se pronunció así durante un acto, que encabezó a través de una videoconferencia desde el partido bonaerense de San Antonio de Areco, y con el que concretó la entrega de 784 viviendas para familias de La Rioja, Mendoza, Santiago del Estero, Misiones y Buenos Aires.
“Cuando llegamos al Gobierno nos encontramos con 11.000 viviendas que no se terminaron nunca; no sabemos si por inoperancia, ideología o maldad”, declaró el jefe de Estado, acompañado por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa.
Si bien el presidente aclaró que su intención no es “sembrar grietas”, planteó que no es una “vergüenza” que el Estado “vaya en auxilio de los que más lo necesitan”, pero sí lo es que “le dé vía libre a los pícaros para especular y ganar solo ellos”.
“Tener un techo hoy en día es parte de la condición humana, es un derecho que hace, en esencia, a la condición humana”, enfatizó Fernández y agregó: “Nuestra victoria será poner de pie a la Argentina con más producción y más trabajo”.
“Dejaron de construirlas en 2015 cuando llegaron al Gobierno; por razones que uno no logra entender quedaron las obras paradas y los argentinos esperando”, reflexionó.
Reseñó que el gobierno de Mauricio Macri “tomó deuda una y otra vez, los pícaros compraron dólares y se los llevaron fuera del país y otra vez tuvimos que llegar nosotros a poner orden a todo eso”.