La Cámara de Diputados sancionó la ley que obliga al Gobierno a pedir autorización al Congreso para tomar deuda en los mercados externos o acceder a un empréstito con el FMI, e impide utilizar para gastos corrientes recursos obtenidos por cualquiera de estos canales.
Cambiemos respaldó en general el proyecto pero rechazó esta última restricción, incorporada en el Senado, por considerarla menor a la que ya existe en el artículo 56 de la ley de administración financiera y rara vez se cumple.
“Ahora uno puede entender que la deuda pública interna sí se puede usar para gastos corrientes y ya está prohibido”, interpretó el radical misionero Luis Pastori.
En caso de necesitar más, los gobiernos deberían enviar proyectos con los detalles y los motivos.