En el contexto de una fecha para rememorar los caídos en Malvinas, recapitulamos el sentido relato de Omar De Felippe, ex jugador de fútbol y también ex DT de Central Córdoba, sobre las vivencias de esos últimos días en la Guerra de Malvinas y el miedo a no volver a jugar al fútbol, en una entrevista con El Gráfico, allá por 1998.
«Lo más bravo para el grupo nuestro lo vivimos cuando faltaban dos o tres días para el final y los combates eran feroces por todas partes. Nos vinieron a buscar a la posición y nos llevaron a un galpón donde había comida, montones de comida, que allá era uno de los grandes problemas para los soldados. Y nos dejaron comer lo que quisiéramos.
Yo me di cuenta de que era algo así como la última cena... Después nos pusieron en marcha y nos dijeron. ‘Dejen todo, menos las armas, las municiones... y las cartas de sus familias’. Nunca me voy a olvidar ese momento con los muchachos, mis compañeros de toda la guerra, el cabo primero Torrecín, Juan Fernández -que lo sigo viendo- y Sergio Leal, que íbamos a la primera línea. Y que no volvíamos...
Cargué mi ametralladora, las balas y tres cartas. La de mi vieja, la de mi novia y la que me mandaron de Huracán. También me llevé las que recibíamos de los chicos de las escuelas, que no te conocían, pero te ayudaban tanto... Había que estar allá para entenderlo.
Al principio, algunos pibes se herían a propósito, para volver a casa. Cuando estaban limpiando las armas, se pegaban un tiro en un pie... decías que se te había escapado... y volvías. Cuando lo empezaron a hacer demasiados, los jefes se avivaron y dijeron, bueno, en adelante por más heridos que estén se quedan igual.
Yo, por supuesto, nunca lo hubiera hecho. No por guapo ni nada por el estilo, sino porque tenía la motivación puesta en volver a jugar en Huracán... no me hubiera lastimado un pie ni loco. El miedo mío era perder un miembro y no poder seguir jugando»
Las Malvinas son, fueron y serán argentinas.