La "motosierra" pasó a fondo por los laboratorios y centros de investigación. Un nuevo informe confirma que el financiamiento público a la ciencia argentina tocó su piso histórico: en 2025, la inversión cayó al 0,164% del PBI, una cifra que perfora incluso los registros de la crisis de 2002.
El relevamiento, realizado por el Grupo EPC-CIICTI, detalla el impacto de 24 meses de gestión libertaria sobre el sistema científico. La caída es abrupta: se pasó del 0,30% del PBI que había en 2023 a casi la mitad en la actualidad (un recorte real del 43,8%).
El mapa del ajuste: quién perdió más
El recorte no discriminó áreas y fue transversal a todos los organismos del Estado. Según los datos del informe, así quedaron las cuentas tras dos años de poda:
Agencia I+D+i: Perdió el 82,2% de su presupuesto.
Ex MINCyT (Secretaría): Cayó un 79,6%.
INTI: Sufrió un recorte del 47,1%.
CNEA (Atómica): Bajó un 44%.
CONICET: Perdió el 31,4%.
Sueldos y despidos
El ajuste también golpeó el bolsillo. Los salarios de investigadores, técnicos y personal de apoyo sufrieron una caída del 38% en su poder adquisitivo, sumado a un recorte feroz en insumos (51%) y equipamiento (64%).
El saldo final se mide en puestos de trabajo: entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025 se destruyeron 5.192 empleos en el sector. Las mayores pérdidas se dieron en el CONICET (1.912 bajas) y en el INTI, desmantelando equipos técnicos que tardaron décadas en formarse.