Un reciente estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA encendió las alarmas sobre la situación laboral en el país: 4 de cada 10 argentinos trabajan bajo alguna condición de informalidad, un fenómeno que continúa en crecimiento.
El informe, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), corresponde al cuarto trimestre de 2025 y muestra un incremento cercano al 1% respecto al mismo período del año anterior. La informalidad abarca empleos que no cuentan con cobertura en materia laboral, impositiva y de seguridad social.
Uno de los datos más preocupantes es su fuerte vínculo con la pobreza: el 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres, mientras que un 27% se encuentra en situación de vulnerabilidad.
En cuanto a la edad, la franja más afectada es la de 25 a 44 años, lo que refleja el impacto del fenómeno en la población económicamente activa.
El estudio también señala diferencias según la categoría ocupacional. Entre los asalariados, la tasa de informalidad alcanza el 36,3%, mientras que en los trabajadores por cuenta propia se eleva al 63,4%. En tanto, entre los empleadores, el índice es del 28,7%.
Dentro del total del empleo informal, los asalariados representan el 60,4%, seguidos por los trabajadores independientes con el 36,4%, los empleadores con el 2,2% y los trabajadores familiares sin remuneración con el 1%.
El informe concluye que el peso del empleo asalariado dentro de la informalidad se explica por su alta participación en el total del mercado laboral, donde representa el 71,5%, lo que agrava el alcance de esta problemática estructural.
El crecimiento de la informalidad laboral vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de políticas que promuevan el empleo registrado y mejoren las condiciones de vida de millones de trabajadores en Argentina.