Una resolución judicial en Salta puso el foco en las responsabilidades que pueden surgir cuando una pareja se separa y comparte una mascota. A través de un acuerdo, se estableció que un hombre deberá realizar aportes económicos para contribuir al mantenimiento del perro que tenía con su expareja.

El caso se originó cuando la mujer quedó a cargo del animal y planteó que los gastos de alimentación, atención veterinaria, vacunas y medicamentos no debían recaer exclusivamente sobre ella.

El acuerdo contempla contribuciones periódicas destinadas a cubrir las necesidades de la mascota y garantizar su bienestar. La decisión se suma al debate jurídico sobre el lugar que ocupan los animales dentro de las familias y las obligaciones que pueden asumir sus responsables después de una ruptura.

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El cuidado de las mascotas tras una separación

En Salta también comenzaron a plantearse acuerdos relacionados con el cuidado compartido y las visitas, para que los animales puedan mantener el vínculo con ambos integrantes de una pareja separada.

La abogada Carmen Céspedes Cartagena explicó que este tipo de acuerdos puede homologarse judicialmente y remarcó que el mantenimiento de una mascota implica gastos que pueden ser significativos.

Como referencia, mencionó costos de alimentación cercanos a los 100.000 pesos, aunque esa cifra no fue confirmada como el monto específico de la cuota establecida en este caso.

El debate sobre las familias multiespecie

La resolución se enmarca en una discusión cada vez más presente en el ámbito jurídico: el reconocimiento de los animales como seres sintientes y su lugar dentro de las llamadas familias multiespecie, integradas por personas y animales de compañía.

El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que aparece con frecuencia tras una separación: cómo distribuir las responsabilidades económicas y de cuidado cuando una mascota formó parte de la vida cotidiana de ambos integrantes de la pareja.