Las empresas de medicina prepaga acumulan un incremento del 417% desde que asumió la presidencia Javier Milei. Esta desmesurada suba provocó que miles de familias no pudieran seguir pagando las cuotas mensuales, pasando a depender exclusivamente de un sistema sanitario estatal que hoy demanda la atención de más de 10 millones de argentinos.
La cruda radiografía social surge de un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado en base a datos oficiales del INDEC. El informe cruza la escalada de precios de la salud privada con la fuerte retracción del empleo y la incesante pérdida del poder adquisitivo.
"Las prepagas aumentaron un 417% frente a una inflación de 293% en el mismo período", expone de manera tajante el documento sobre la enorme brecha generada entre el costo de mantener una cobertura médica y el ritmo del costo de vida general.
Lee también:
El impacto del desempleo y la migración al hospital
Las cifras muestran un deterioro veloz y sostenido. La población que contaba con obra social, prepaga, mutual o algún servicio de emergencia cayó del 67,5% al 65,4% en apenas un par de años.
Al desglosar este impacto, el sondeo puntualiza el drama de quienes se cayeron del sistema: "La población que sólo posee cobertura médica a través del sistema de salud pública pasó de 9.551.000 personas a 10.293.000, engrosándose en 742.000 personas".
"El Gobierno de Javier Milei, que tenía como objetivo ‘achicar' el Estado para que creciera el sector privado, paradójicamente después de dos años deja cada vez más personas dependiendo únicamente de la salud pública", subraya la contundente conclusión del IAG.
Te puede interesar: Médicos advierten que ya no pueden sostener la atención a jubilados
Centros de salud contra las cuerdas
El aluvión de nuevos pacientes llega, además, en el momento más crítico para los hospitales y salitas. El crecimiento exponencial de la demanda sanitaria ocurre en un escenario marcado por la falta de financiamiento. Como máximo exponente de esta crisis, los centros de salud universitarios dependientes de la UBA ya levantaron la voz para reclamar la aplicación de fondos urgentes, advirtiendo que sin presupuesto no podrán garantizar la continuidad de la atención.