El Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio la aprobación técnica a la solicitud de Mercado Pago para transformarse en un banco de pleno derecho. La medida fue confirmada por el superintendente de Entidades Financieras, Juan Curutchet, quien aclaró que solo resta el visto bueno definitivo del Directorio del organismo, una decisión que podría concretarse antes de fin de año.

La licencia de "Mercado Banco" —el nombre que adoptaría la entidad— marcaría un quiebre histórico en el sistema financiero nacional. Sin embargo, para los más de 20 millones de usuarios de la aplicación, surgen interrogantes claros: ¿Qué cambia en la práctica si la billetera virtual pasa a ser un banco?

Actualmente, Mercado Pago funciona bajo la figura de Proveedor de Servicios de Pago (PSP). Esto significa que gestiona saldos virtuales y procesa pagos, pero tiene un límite crucial: solo puede otorgar créditos utilizando fondos propios de la empresa.

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Al convertirse en banco, queda habilitado para realizar intermediación financiera. En términos simples, podrá captar ahorros del público (por ejemplo, a través de plazos fijos tradicionales) y utilizar ese mismo dinero de terceros para financiar nuevos préstamos, tarjetas de crédito y seguros. Este es el corazón del negocio bancario tradicional.

El impacto más directo para los usuarios será el cambio en la identificación de sus cuentas. Las actuales cuentas de Mercado Pago dejarán de tener un CVU (Clave Virtual Uniforme, exclusiva de las billeteras digitales) para adoptar un CBU (Clave Bancaria Uniforme).

Esta letra de diferencia cambia por completo las reglas del juego laboral. Hasta hoy, la legislación exige que los empleadores depositen los salarios exclusivamente en cuentas con CBU (bancos tradicionales). Si la empresa de Marcos Galperin obtiene la licencia, los trabajadores podrán elegir acreditar su sueldo directamente en la aplicación, un duro golpe para la banca tradicional, que perdería el fondeo gratuito y cautivo que representan esas cuentas a principio de mes.

Durante años, las entidades bancarias tradicionales reclamaron que Mercado Pago competía de manera desleal al no estar sujeta a las estrictas y costosas regulaciones del Banco Central. Con la nueva licencia, la firma deberá someterse a los mismos encajes, controles y obligaciones que el resto de los bancos.

No obstante, en los pasillos del BCRA persisten algunas reservas. Fuentes oficiales señalaron que el plan de negocios presentado por Mercado Libre resulta llamativamente "conservador", algo que choca con el perfil agresivo de la compañía. Además, existe cierta preocupación regulatoria sobre los riesgos de que eventuales problemas financieros en el ala del comercio electrónico (Mercado Libre) puedan trasladarse o contagiar a los depositantes del nuevo banco, por lo que no se descarta que la aprobación final llegue con estrictos condicionamientos operativos.