Un episodio tan inesperado como estremecedor alteró la tranquilidad de la Costa Atlántica bonaerense cuando un meteotsunami impactó de lleno en las playas de Santa Clara del Mar, Mar del Plata y Mar Chiquita, provocando escenas de pánico entre los veraneantes. El fenómeno dejó como saldo un hombre fallecido, decenas de personas heridas y una evacuación masiva sin precedentes.
El hecho se produjo alrededor de las 16 horas, en plena tarde de calor extremo, cuando cientos de turistas se encontraban disfrutando del mar. De manera repentina, el agua comenzó a retirarse varios metros, generando desconcierto entre los bañistas. Minutos después, una ola de gran tamaño avanzó violentamente sobre la costa y arrasó con todo a su paso: personas, sombrillas, reposeras y pertenencias personales.
“Fue algo impresionante. El mar se fue de golpe y enseguida apareció una corriente negra, un remolino que nunca había visto en esta zona”, relató Maximiliano Preenski, guardavidas que participó activamente en las tareas de rescate. Según explicó, el fenómeno se dio sin viento fuerte ni sudestada, lo que aumentó la sorpresa entre quienes estaban en la playa.
La situación se tornó caótica en cuestión de segundos. Muchos bañistas quedaron atrapados en el agua y otros fueron arrastrados sobre la arena. Guardavidas, surfistas y personal de Defensa Civil trabajaron contrarreloj para asistir a los afectados y evacuar a unas 5.000 personas de manera preventiva.
Desde Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires, su titular Fabián García confirmó que la víctima fatal fue un joven que impactó contra las rocas tras ser empujado por la fuerza del agua. Además, se registraron 35 heridos leves y una persona que sufrió un infarto, quien permanece internada.
Testigos del episodio coincidieron en describir escenas de desesperación, especialmente por la presencia de niños y adultos mayores. En pocos minutos, la playa quedó desierta, con objetos dispersos por toda la costa y un importante despliegue de ambulancias, fuerzas de seguridad y equipos médicos.
Las autoridades reiteraron que se trató de un evento excepcional y llamaron a la calma, aunque continúan monitoreando las condiciones climáticas y marítimas para prevenir nuevos incidentes.