El telescopio espacial Swift de la NASA se encamina a un reingreso incontrolado a la Tierra durante las próximas semanas, después de casi 22 años dedicados a estudiar algunos de los fenómenos más energéticos del universo. La agencia estadounidense advirtió que, aunque la mayor parte de su estructura se desintegrará en la atmósfera, algunos fragmentos podrían sobrevivir y caer en distintas regiones, incluida la Argentina.

El observatorio realizó su última supervisión el 20 de octubre, cuando orbitaba a menos de 275 kilómetros de altura. A esa distancia de la superficie terrestre, la resistencia atmosférica comenzó a dificultar la orientación de sus instrumentos, una condición que aceleró el final de la misión.

La inclinación de la órbita de Swift determina las áreas en las que podrían caer los fragmentos que sobrevivan al reingreso. Según la información difundida, la franja de riesgo potencial se extiende desde el centro de México hasta amplias zonas de Sudamérica, además de distintas regiones oceánicas.

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Por ese motivo, la Argentina se encuentra entre los territorios sobre los que podrían caer restos del observatorio. Sin embargo, esto no significa que el país vaya a recibir fragmentos ni que exista una zona de impacto confirmada.

La NASA estima que la mayoría de los componentes se desintegrará debido a las temperaturas extremas que se generan durante el paso por la atmósfera. Algunas piezas, no obstante, podrían resistir el proceso y alcanzar la superficie terrestre. La agencia considera baja la probabilidad de que los restos provoquen lesiones o daños materiales.

La posibilidad de evitar el reingreso había sido evaluada por la NASA junto con la empresa estadounidense Katalyst Space. El plan contemplaba utilizar LINK, una nave robótica lanzada en julio, para capturar el observatorio y trasladarlo hacia una órbita más elevada.

Sin embargo, la iniciativa fue descartada en agosto y la agencia confirmó que el regreso se produciría sin control. Desde entonces, no se prevé una operación para elevar nuevamente la órbita de Swift ni una maniobra para impedir su caída.