Por Diego Coatz, Economista y Director Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina.
La industria argentina ocupa un lugar destacado en la región, siendo el tercer cordón industrial de América Latina, solo detrás de Brasil y México. Este posicionamiento refleja su capacidad de innovación, talento humano y aplicación tecnológica, a pesar de las dificultades económicas que enfrenta. Sin embargo, la consolidación de este sector como motor de desarrollo requiere una estrategia integral que aborde tanto los desafíos estructurales como los condicionantes externos.
Una base sólida de productividad
La industria argentina ha demostrado históricamente una notable resiliencia frente a la volatilidad económica. Actualmente, destaca por su productividad, basada en pilares como la innovación, la economía circular y la formación de talento. A nivel regional, su productividad media supera incluso a la de Brasil y México.
Sin embargo, el entorno operativo —marcado por altos costos y baja competitividad sistémica— plantea retos significativos. La inflación, que ha promediado un 50% anual en los últimos años, y las devaluaciones abruptas generan incertidumbre, dificultando la planificación a mediano y largo plazo.
Obstáculos estructurales
Uno de los principales desafíos es el sistema financiero. En Argentina, el crédito al sector privado representa apenas el 6% del PBI, colocándose entre los más bajos a nivel mundial. Esto encarece costos y limita la competitividad frente a países donde el crédito supera el 50% del PBI.
La presión tributaria es otro factor crítico. Con una carga impositiva que alcanza el 52% para las empresas formales, el sector industrial enfrenta una competencia desleal tanto interna, debido a la informalidad, como externa, frente a productos importados con menores restricciones fiscales.
Además, la logística e infraestructura limitan la expansión del sector. Solo el 5% de la carga se transporta por ferrocarril, encareciendo productos y dificultando el acceso a mercados más lejanos. En términos energéticos, aunque Vaca Muerta ofrece una oportunidad estratégica, el costo actual del megavatio hora (US$ 100) duplica al de mercados como Estados Unidos.
El aporte industrial al desarrollo
El sector industrial no solo dinamiza la economía, sino que también genera empleos de calidad. Los salarios en la industria formal superan en un 35% el promedio del sector privado formal, y cada puesto industrial crea dos empleos indirectos en otros sectores.
Además, la industria aporta el 40% de la recaudación del Impuesto a las Ganancias, siendo un pilar clave para el equilibrio fiscal y la sustentabilidad económica.
Una agenda estratégica para el futuro
Transformar la resiliencia en desarrollo productivo requiere pragmatismo, planificación y un enfoque estratégico. Esto implica:
Fortalecer la macroeconomía: Garantizar equilibrios esenciales que promuevan el crecimiento.
Impulsar la competitividad sectorial: Diseñar políticas específicas para potenciar las cadenas productivas.
Aprovechar recursos naturales estratégicos: Energía, minería y foresto-industria deben ser ejes del desarrollo.
Argentina tiene el potencial de convertirse en un actor clave en el ámbito industrial global. Con una visión integral que combine desarrollo económico y sustentabilidad, la industria puede ser el motor que impulse al país hacia un crecimiento sostenido y equitativo.
Con información de Clarín.