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El País

La vida de Máximo Thomsen y sus compañeros en la cárcel de Melchor Romero

Según fuentes penitenciarias, la convivencia entre ellos es tranquila, y su rutina incluye actividades recreativas y talleres educativos.

A cinco años del crimen de Fernando Báez Sosa, se han revelado detalles sobre la vida diaria de Máximo Thomsen y los otros siete condenados en la Alcaidía Nº3 de Melchor Romero, donde cumplen su condena en un pabellón apartado del resto de la población carcelaria.

Thomsen convive con Matías Benicelli, Ayrton Viollaz, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Luciano Pertossi, Blas Cinalli y Ciro Pertossi en celdas de a dos. Según fuentes penitenciarias, la convivencia entre ellos es tranquila, y su rutina incluye actividades recreativas y talleres educativos.

 

Rutinas y actividades

Los jóvenes permanecen en el pabellón número tres, separado del resto de los detenidos. En el patio, realizan actividades físicas bajo la supervisión de un profesor de educación física. Además, participan en talleres no formales, como lectura y alfabetización jurídica, que les permiten ocupar parte de su tiempo en actividades constructivas.

Sus familiares los visitan una vez por semana, los días jueves, entre las 13 y las 17. Durante estas visitas, reciben alimentos, bebidas y otros artículos necesarios para su estancia en prisión.

Francisco Oneto, abogado de Thomsen, aclaró que no cuentan con privilegios: “Es deber del Servicio Penitenciario Bonaerense tenerlos alojados ahí. No es una concesión, sino el cumplimiento de sus derechos como detenidos”.

 

La relación de Máximo Thomsen desde la cárcel

En una reciente entrevista, Thomsen habló sobre un vínculo afectivo que mantuvo durante su tiempo en prisión. Según contó, conoció a una mujer mientras cumplía condena, con quien tuvo una relación de dos años. “Es una persona que me apoyó mucho. Fue un pilar importante para mí”, declaró a Clarín.

El joven, de 25 años, explicó que la relación terminó debido al impacto emocional que esto le generaba a la mujer. Sin embargo, afirmó que mantienen contacto: “La extraño mucho y deseo que termine esta pesadilla para poder ir a abrazarla”.

 

Un régimen cerrado y supervisado

La Alcaidía Nº3, donde están detenidos, está dividida en sectores para hombres y mujeres, y opera bajo un régimen cerrado. Según las autoridades, el alojamiento separado de los condenados responde a protocolos de seguridad establecidos por el Servicio Penitenciario Bonaerense.

La vida de los ocho jóvenes condenados por el asesinato de Fernando Báez Sosa se desarrolla en un entorno controlado, lejos de la vida pública, mientras continúan cumpliendo su pena tras uno de los casos más conmocionantes de los últimos años en Argentina.

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