El Equipo de Sacerdotes de Barrios Populares y Villas de la Argentina expresó su “máximo repudio y consternación” por el asesinato de tres jóvenes ocurrido esta semana y declaró el estado de emergencia en lo que refiere al acompañamiento de niños, adolescentes y jóvenes en contextos vulnerables.
En un duro comunicado, los sacerdotes señalaron que el hecho “no es aislado” y que refleja una problemática instalada hace décadas: “El narcotráfico se enseñoreó en nuestras comunidades y barriadas”, advirtieron.
El texto también apunta al rol del Estado: “Apoyados en las expresiones de nuestro episcopado según las cuales el corrimiento del Estado deja espacio al crecimiento del narcotráfico, percibimos que el Estado le suelta la mano a la vida. Necesitamos un Estado presente, inteligente y efectivo”.
Los religiosos remarcaron que la urbanización de los barrios y la apertura de oportunidades son el camino para enfrentar el flagelo. Al mismo tiempo, denunciaron el deterioro de instituciones comunitarias —parroquias, clubes, movimientos sociales, sociedades de fomento y centros de salud— como consecuencia del retiro de políticas públicas.
“La insuficiencia de los comedores, planes sociales eliminados, oficinas del Estado corridas, obras en los barrios populares abandonadas, son muestras de la indefensión de nuestras comunidades”, expresaron.
Finalmente, los sacerdotes convocaron a la unidad nacional para revertir la situación: “Que la Virgen de Luján nos guíe para que, unidos como país, podamos encontrar el rumbo”.