Virginia Pérez Antonelli, quien aquella noche de enero de 2020 intentó salvar la vida de Fernando Báez Sosa con reanimación cardiopulmonar (RCP), reflexiona sobre cómo ha cambiado su vida en los años que siguieron al trágico episodio.
Tras el estreno de un documental sobre el caso, expresó su profundo disgusto por no haber sido incluida en la producción. Según sus palabras, “parte de la historia decidió que no esté”, y dijo que su ausencia representa una omisión dolorosa de momentos clave.
Virginia, que tenía 17 años cuando ocurrió la agresión, había aprendido RCP previamente en un curso de la Cruz Roja.
Durante el intento de reanimación, sostuvo la cabeza de Fernando y le pedía que “se quede conmigo”, según su testimonio.
Asimismo, guió a la policía con su voz para coordinar las compresiones y facilitar las maniobras.
Con el tiempo, se convirtió en socorrista para aliviar sus dudas sobre si había actuado correctamente aquella noche. “En un momento hasta me lo creí: ¿lo hice bien o lo maté yo?”, declaró.
Recientemente se graduó como licenciada en Producción Audiovisual y trabaja en una plataforma de streaming.
Además, reveló que se enteró este año por un médico forense de que sus maniobras lograron que Fernando llegara con vida al hospital, algo que la ha tranquilizado.
Virginia también denunció que tras la reanimación fue atacada públicamente: “Me tildaron de asesina… Como si yo hubiera sido la responsable”, dijo, refiriéndose a los cuestionamientos durante el juicio.
Por último, aludió directamente a los condenados por el crimen: “Los únicos culpables de su muerte fueron ellos, no quienes quisimos ayudarlo”, aseguró.