Este viernes 18 de julio se cumplen 31 años del atentado a la AMIA, el ataque terrorista más cruento de la historia argentina, que dejó 85 personas muertas y más de 300 heridas tras la explosión de una camioneta-bomba en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, en pleno corazón del barrio de Once, en la ciudad de Buenos Aires.
A más de tres décadas del atentado ocurrido en 1994, la causa judicial continúa sin condenados, y el reclamo de verdad y justicia sigue resonando con fuerza entre los familiares de las víctimas, organizaciones de derechos humanos y la comunidad judía, que cada año se reúnen para mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida y exigir el esclarecimiento del hecho.
El acto central conmemorativo tendrá lugar, como es tradición, frente al nuevo edificio de la AMIA, en Pasteur 633, donde se leerán los nombres de las víctimas y se escucharán discursos de familiares, sobrevivientes y autoridades. Además, se realizará el ya tradicional minuto de silencio a las 9:53, hora exacta en que explotó la bomba.
Desde entonces, el reclamo de justicia se convirtió en una causa nacional. “Pasaron 31 años y seguimos esperando respuestas. No hay condenados, no hay responsables presos. Solo tenemos dolor y memoria”, expresó Sofía Guterman, madre de una de las víctimas, en declaraciones recientes.
En cada aniversario, la sociedad argentina renueva su compromiso con la memoria colectiva y con la lucha contra el olvido, sosteniendo que no puede haber paz sin justicia y que el terrorismo no puede tener lugar en democracia.