La educación alimentaria también puede construirse a través de los viajes y el intercambio cultural. Con esa premisa, la licenciada en Nutrición Marisol Orellana, profesional oriunda de Santiago del Estero, lleva adelante una experiencia internacional que combina ciencia, comunicación y recorridos por distintos países para promover hábitos saludables.

Luego de participar del Congreso Latinoamericano de Nutrición (SLAN), realizado en Chile, donde compartió experiencias con investigadores y referentes de América Latina, inició un recorrido por Europa para conocer diferentes culturas alimentarias y observar cómo las costumbres de cada sociedad influyen en la alimentación cotidiana.

Su itinerario incluyó Madrid, en España, y las ciudades polacas de Varsovia y Poznań. En cada destino, además de conocer sus atractivos turísticos, presta especial atención a la gastronomía, los mercados, los supermercados y las prácticas habituales de sus habitantes.

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Madrid: descubrir una cultura a través de sus sabores

En la capital española, Marisol se acercó a algunas de las tradiciones gastronómicas más representativas, como las tapas, pequeñas preparaciones que permiten compartir distintos sabores e ingredientes.

También conoció platos tradicionales como el pisto, elaborado principalmente con vegetales, y otras propuestas culinarias que invitan a reflexionar sobre la diversidad de alimentos y su incorporación a la alimentación diaria.

“Viajar también es aprender a comer. Conocer otras culturas nos permite ampliar nuestra mirada sobre los alimentos, descubrir ingredientes y entender que una alimentación saludable puede adaptarse a diferentes tradiciones y estilos de vida”, destacó.

Polonia: supermercados, mercados y alimentación cotidiana

Desde España, el recorrido continuó por Polonia, donde visitó Varsovia y actualmente se encuentra en Poznań.

Uno de los aspectos que más le interesa de cada destino es recorrer los supermercados y conocer qué productos forman parte de la alimentación habitual de la población. Para la nutricionista, estos espacios permiten descubrir alternativas, identificar alimentos locales y aprender a organizar una alimentación equilibrada incluso cuando se está lejos de casa.

Durante su estadía también incorporó la preparación de sus propias comidas, una práctica que considera fundamental para sostener hábitos saludables durante los viajes.

“Cuando viajamos no siempre podemos comer en restaurantes ni depender de la comida preparada. Aprender a elegir alimentos en un supermercado y preparar nuestras propias comidas es una herramienta muy importante para cuidar la salud y mantener nuestros hábitos”, explicó.

Entre sus recomendaciones cotidianas menciona mantener una adecuada hidratación, consumir una o dos frutas al día, incorporar yogur y alimentos fermentados, además de priorizar preparaciones sencillas y variadas.

La propuesta no consiste en dejar de disfrutar de la gastronomía de cada país, sino en encontrar un equilibrio entre las experiencias culinarias y el cuidado de la salud.

Ciudades activas: el movimiento también es salud

Otro de los aspectos que llamó su atención durante su estadía en Polonia fue la presencia de bicicletas en las calles y su utilización como medio de transporte habitual.

Esta observación le permitió destacar la importancia de incorporar el movimiento a las actividades diarias, más allá de la práctica deportiva o de las rutinas de gimnasio.

En ese sentido, sostiene que la prevención de la obesidad no depende exclusivamente de las decisiones individuales, sino también de los entornos y las posibilidades que ofrecen las ciudades para facilitar una vida más activa.

Berlín, el próximo destino

La experiencia internacional de Marisol Orellana continuará en Berlín, donde buscará conocer nuevas costumbres alimentarias y sumar herramientas para enriquecer su trabajo profesional.

Su recorrido representa una oportunidad para ampliar conocimientos, intercambiar experiencias y acercar a la comunidad una mirada sobre la alimentación saludable que integra la ciencia, la cultura y las prácticas cotidianas.

Desde Santiago del Estero hacia distintos puntos de Europa, la nutricionista busca transmitir un mensaje claro: alimentarse de manera saludable también es aprender, descubrir y encontrar alternativas que se adapten a cada estilo de vida.