Como marca la costumbre de cada domingo, la Costanera se convirtió en el punto de encuentro obligado para las familias santiagueñas. Aprovechando el alivio de la noche, grandes y chicos disfrutaron de un paseo al aire libre a orillas del Dulce. La protagonista de la velada fue, sin dudas, la luna casi llena, que regaló un marco perfecto para recargar energías de cara a la semana.