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A 22 años de la desaparición de Fernanda Aguirre, el misterio que sigue sin resolverse en Entre Ríos

La adolescente de 13 años desapareció el 25 de julio de 2004 en San Benito. A más de dos décadas del hecho, el caso continúa sin resolverse y sigue siendo uno de los mayores enigmas policiales de la Argentina.

Este 25 de julio se cumplen 22 años de la desaparición de Fernanda Isabella Aguirre, la adolescente entrerriana cuyo caso aún permanece sin esclarecer y continúa generando un profundo impacto en la sociedad. La joven, de apenas 13 años, fue vista por última vez en la localidad de San Benito, en el departamento Paraná, y desde entonces nunca más se tuvieron noticias sobre su paradero.

Fernanda desapareció cuando se dirigía al puesto de venta de flores que atendía junto a su madre frente al cementerio de la localidad. Horas después, la familia recibió un llamado en el que los captores exigían 2.000 pesos a cambio de su liberación, dando inicio a una investigación que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los mayores enigmas policiales del país.

Las pesquisas apuntaron rápidamente hacia Miguel Ángel Lencina, un hombre con antecedentes por delitos sexuales y homicidio que se encontraba cumpliendo una condena y gozaba de salidas transitorias. El sospechoso fue detenido por su presunta vinculación con las llamadas extorsivas, pero apenas tres días después apareció muerto en su celda, sin haber aportado información que permitiera conocer qué ocurrió con la adolescente.

En el marco de la causa también fue condenada Mirta Chávez, esposa de Lencina, quien recibió una pena de 17 años de prisión por su participación en las extorsiones telefónicas. Durante el juicio sostuvo que su marido había asesinado a Fernanda e incluso aseguró que conservaba pertenencias de la menor, aunque esas afirmaciones nunca pudieron ser corroboradas con pruebas concluyentes.

A lo largo de los años surgieron numerosas hipótesis, denuncias y posibles pistas que fueron investigadas por la Justicia. Sin embargo, ninguna permitió reconstruir los hechos ni localizar el cuerpo de la adolescente, por lo que el expediente continúa sin una resolución definitiva.

Uno de los rostros más representativos de la búsqueda fue el de María Inés Cabrol, madre de Fernanda, quien dedicó los últimos años de su vida a recorrer distintos puntos del país siguiendo cualquier dato que pudiera conducir al paradero de su hija. Su lucha terminó en 2010, cuando falleció a causa de una enfermedad sin haber obtenido respuestas.

A más de dos décadas de la desaparición, Fernanda Aguirre continúa siendo buscada. Su caso integra el Programa Nacional de Recompensas del Ministerio de Seguridad de la Nación, que mantiene vigente una recompensa de 5 millones de pesos para quienes aporten información que permita esclarecer uno de los casos más dolorosos y emblemáticos de la historia de Entre Ríos.

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