Durante 2024, la plataforma PETA se convirtió en uno de los casos de presunta estafa financiera más resonantes de Santiago del Estero, luego de que cientos de usuarios denunciaran haber perdido dinero tras ingresar al sistema atraídos por la promesa de obtener altos rendimientos económicos.
La aplicación se difundía principalmente a través de grupos de WhatsApp y Telegram, donde referentes de la estructura promocionaban una supuesta oportunidad de inversión con ganancias rápidas y en moneda extranjera.
Los participantes ingresaban dinero a la plataforma con la expectativa de recibir beneficios periódicos. Según las denuncias, el sistema mostraba supuestas ganancias en las cuentas virtuales de los usuarios y alentaba a incorporar nuevos integrantes para aumentar los beneficios.
Una estructura similar a un esquema Ponzi
Los investigadores comenzaron a analizar si el funcionamiento de PETA respondía a las características de un esquema Ponzi, un modelo fraudulento en el que los pagos a los primeros participantes se realizan con el dinero aportado por nuevos inversores, en lugar de provenir de una actividad económica real.
Este tipo de estructuras necesitan un ingreso constante de nuevos participantes para mantenerse activas. Cuando la llegada de nuevos fondos disminuye, el sistema comienza a fallar y los usuarios dejan de recibir los pagos prometidos.
En el caso de PETA, el conflicto comenzó cuando numerosos inversores denunciaron que ya no podían retirar el dinero que figuraba disponible en sus cuentas. La plataforma dejó de responder con normalidad y comenzaron los reclamos de quienes habían colocado sus ahorros allí.
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Referentes y una red de captación
La investigación judicial puso el foco en personas que habrían cumplido roles de liderazgo dentro de la organización. Según las denuncias, existían distintos niveles de referentes encargados de promocionar la aplicación, captar nuevos usuarios y organizar grupos de participantes.
La estructura habría permitido que la plataforma creciera rápidamente en distintos sectores de la sociedad santiagueña, con personas que ingresaban por recomendación de familiares, amigos o conocidos.
Allanamientos y secuestro de bienes
La causa avanzó con operativos judiciales y policiales en distintos puntos de la provincia. Durante los procedimientos se secuestraron dispositivos electrónicos, dinero en efectivo en pesos y moneda extranjera, además de vehículos y otros elementos considerados de interés para la investigación.
Los investigadores buscan determinar cómo funcionaba exactamente la organización, quiénes eran sus responsables y cuál fue el destino de los fondos aportados por los usuarios.
El riesgo de las promesas de dinero rápido
El caso PETA volvió a poner en discusión el peligro de las inversiones que ofrecen ganancias extraordinarias en poco tiempo y sin una explicación clara sobre el origen de los beneficios.
Los especialistas advierten que las propuestas que garantizan altos retornos, presionan para sumar nuevos participantes o no explican de manera transparente cómo generan las ganancias suelen ser señales de posibles fraudes financieros.
Mientras la Justicia continúa avanzando, cientos de santiagueños esperan respuestas sobre el dinero que depositaron en una plataforma que prometía transformar sus inversiones, pero terminó convirtiéndose en una investigación por presunta estafa.