Hablar del escapismo es hablar de Harry Houdini, el hombre que revolucionó el mundo de la magia con hazañas que parecían imposibles. Su capacidad para liberarse de esposas, cajas selladas, camisas de fuerza y recipientes llenos de agua lo convirtió en una de las figuras más célebres del espectáculo durante el siglo XX.
Nacido el 24 de marzo de 1874 en Budapest, entonces parte del Imperio austrohúngaro, su verdadero nombre era Erik Weisz. Cuando era niño, emigró junto a su familia a Estados Unidos, donde crecieron en condiciones económicas muy humildes. Desde muy joven comenzó a trabajar en distintos oficios para ayudar a su hogar, mientras desarrollaba un profundo interés por la magia y las acrobacias.
A los 17 años adoptó el nombre artístico de Harry Houdini en homenaje al ilusionista francés Jean Eugène Robert-Houdin, considerado uno de los padres de la magia moderna. Con el tiempo, ese apellido artístico se transformaría en sinónimo de escapismo.
Sus primeros espectáculos pasaron casi desapercibidos, pero todo cambió cuando decidió especializarse en escapar de esposas policiales. Para promocionarse, visitaba comisarías de cada ciudad a la que llegaba y desafiaba a los agentes a encerrarlo con los mecanismos de seguridad más resistentes. Minutos después, aparecía libre ante el asombro del público y de los propios policías.
El éxito fue tan grande que comenzó a recorrer Europa y Estados Unidos, donde perfeccionó actos cada vez más peligrosos. Entre los más famosos se encontraba escapar de una camisa de fuerza colgado boca abajo desde edificios de varios pisos, una presentación que reunía a miles de espectadores en las calles.
Otro de sus números más recordados fue la Celda de Tortura Acuática, una enorme caja de vidrio llena de agua en la que era introducido cabeza abajo con los pies asegurados. Mientras el público contenía la respiración, Houdini lograba liberarse pocos segundos antes de que el tiempo se agotara.
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Además de sus espectáculos, también participó en el naciente cine mudo, donde protagonizó varias películas de aventuras que aprovecharon su extraordinaria condición física y su fama internacional.
Sin embargo, no todo en su carrera estuvo relacionado con la ilusión. Tras la muerte de su madre, Houdini inició una cruzada contra los médiums y espiritistas que afirmaban comunicarse con los muertos. Consideraba que muchas de esas prácticas eran un fraude destinado a aprovecharse del dolor de las familias y dedicó años a desenmascarar a quienes realizaban falsas sesiones espirituales.
Su muerte también quedó rodeada de misterio. En octubre de 1926, mientras se encontraba en Montreal, Canadá, un estudiante llamado J. Gordon Whitehead le preguntó si realmente podía soportar fuertes golpes en el abdomen. Antes de que el mago pudiera prepararse, recibió varios puñetazos. Días después continuó con sus presentaciones a pesar de sufrir intensos dolores abdominales.
Finalmente, el 31 de octubre de 1926 falleció en Detroit, Estados Unidos, a los 52 años, a causa de una peritonitis provocada por la ruptura del apéndice. Aunque durante décadas circularon teorías que relacionaban los golpes con su muerte, los historiadores sostienen que probablemente ya padecía una apendicitis aguda que se agravó por no recibir tratamiento médico a tiempo.
Más de cien años después, Harry Houdini sigue siendo considerado el escapista más importante de todos los tiempos. Su nombre trascendió el mundo de la magia para convertirse en un símbolo de ingenio, disciplina y valentía. Incluso en la actualidad, muchos ilusionistas intentan recrear sus números más famosos como homenaje al hombre que hizo creer al mundo que no existían cadenas imposibles de romper.