A pocas horas de un nuevo enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en una instancia decisiva del Mundial, una historia personal volvió a poner en primer plano la memoria de Malvinas. Santiago Martella, hijo de un soldado argentino caído durante la guerra, escribió una carta en la que pidió separar la emoción deportiva de una herida histórica que todavía permanece abierta.
Su padre, el teniente Luis Carlos Martella, murió el 12 de junio de 1982 en el monte Dos Hermanas, durante la defensa final de Puerto Argentino. Tenía 24 años, llevaba dos años casado y esperaba el nacimiento de su segunda hija. Santiago apenas tenía un año cuando recibió la última carta que su padre le envió desde las islas.
Más de cuatro décadas después, aquel mensaje sigue acompañándolo y adquiere un nuevo significado mientras se prepara para cubrir el partido entre ambas selecciones como periodista.
“El deporte no repara las pérdidas”
En su reflexión, Santiago Martella destacó que el encuentro entre Argentina e Inglaterra tiene una carga emocional inevitable por la historia que une a ambos países, pero pidió no trasladar esa responsabilidad a los futbolistas. “El deporte no repara esas pérdidas. Tampoco puede saldar cuentas con la diplomacia. No cambia lo que pasó”, expresó en su carta. Para el periodista, el partido debe entenderse como un acontecimiento deportivo, sin convertir a los jugadores en representantes de una disputa histórica que corresponde resolver por otros caminos.
“No se va a solucionar el tema de la soberanía de las Islas Malvinas. “Si ganamos con un gol de Messi, no nos van a devolver las Malvinas”, sostuvo. También remarcó la importancia de evitar situaciones de violencia alrededor del encuentro y recordó que cualquier reclamo relacionado con la soberanía debe mantenerse dentro del ámbito diplomático.
La carta que un padre escribió antes de morir
Uno de los objetos más importantes en la vida de Santiago es una carta manuscrita que su padre le envió desde Puerto Argentino el 16 de mayo de 1982, el día en que cumplía un año. En ese texto, Luis Carlos Martella dejó plasmado el deseo de que su hijo creciera como una persona de bien, guiada por valores como el esfuerzo, el trabajo y el compromiso.
Poco tiempo después, murió en combate y Santiago creció sin recuerdos propios de su padre. Su vínculo con él quedó construido a través de fotografías, una grabación con su voz y aquella carta que conservó durante toda su vida.
Crecer sin un padre y mantener viva la memoria
Santiago contó que su madre fue quien estuvo presente durante su infancia y asumió ambos roles tras la pérdida. Aunque no guarda recuerdos de momentos compartidos con su padre, sí reconoce la ausencia de esas experiencias familiares que nunca pudo vivir.
Cuatro viajes a las islas para reencontrarse con su historia
Martella visitó las Islas Malvinas en cuatro oportunidades. La primera fue en 1991, cuando tenía casi 10 años, y la última en 2009, como periodista, para cubrir un partido de rugby histórico en el archipiélago. En cada viaje visitó el cementerio de Darwin, donde descansan los restos de su padre. También recorrió el monte Dos Hermanas, el lugar donde perdió la vida durante el conflicto. Esos viajes fueron una manera de acercarse a una parte de su historia familiar que no pudo conocer de forma directa.
Este miércoles, Santiago no verá el encuentro desde su casa. Estará trabajando como periodista en un FanFest, con un micrófono en la mano y rodeado de hinchas. Sin embargo, reconoce que el contexto hace imposible mirar el partido como uno más.
“Este partido es, en el fondo, un ejercicio de memoria”, escribió. Para él, detrás de la camiseta argentina también aparecen los nombres de quienes quedaron en las islas y forman parte de una historia que continúa presente para muchas familias.
Una carta escrita desde la guerra, una ausencia que marcó una vida y un partido de fútbol vuelven a encontrarse en una misma fecha. Esta vez, con un mensaje claro: recordar, pero sin transformar el dolor en violencia.
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