Una vecina utilizó Facebook para expresar su indignación por lo que describió como una experiencia negativa en un bar al que asistió a cenar el sábado por la noche. Según su relato, durante su estadía habría observado conductas inapropiadas entre empleados del lugar en plena área de atención al público, lo que —sostuvo— resultó aún más grave por la presencia de familias y niños.
De acuerdo a la publicación, la situación se habría iniciado cuando notó que una trabajadora de la caja mantenía actitudes afectivas explícitas con un joven que salía de la cocina, sin reparar en los clientes presentes. La usuaria afirmó que el episodio le generó vergüenza y malestar, y que no habría sido la única persona en advertir lo ocurrido, ya que otros clientes también lo habrían presenciado.
El reclamo también incluyó fuertes críticas a la atención. La clienta aseguró que, tras finalizar su comida, esperó cerca de media hora para poder pagar, sin obtener respuestas claras por parte del personal. Siempre según su testimonio, la encargada no se encontraba disponible y la empleada demoró reiteradamente el cobro, mostrando —a su entender— desinterés por los clientes.
La situación, indicó, se repitió al día siguiente, cuando regresó al local para encargar comida. En esa ocasión, denunció que el pedido nunca fue realizado pese a haber sido cobrado, motivo por el cual solicitó la devolución del dinero y se retiró del lugar.
En su publicación, la usuaria calificó lo vivido como “una vergüenza” y pidió que su mensaje llegue a los dueños del establecimiento, para que revisen la conducta y responsabilidad del personal. El posteo generó repercusiones y comentarios en redes sociales, reabriendo el debate sobre la calidad en la atención al público y el profesionalismo en locales gastronómicos.