La caída de pelo relacionada con enfermedades como la gripe o el Covid-19 es un fenómeno habitual y totalmente reversible. Para millones de mujeres adultas en el Reino Unido, esto resulta alarmante, pero los especialistas en tricología y médicos internacionales destacan que se trata de un proceso estrictamente temporal.
Esta pérdida capilar posterior a infecciones agudas ocurre por el efluvio telógeno, una reacción directa del cuerpo a la fiebre alta y la inflamación que altera el ciclo de crecimiento del cabello. El desprendimiento comienza exactamente dos o tres meses después de la enfermedad y demora hasta un año en resolverse. Frente a esto, los tratamientos con respaldo científico, como el minoxidil tópico y el plasma rico en plaquetas, aceleran la recuperación.
El impacto de la fiebre y las diferencias claves
Sharon Wong, presidenta de The Institute of Trichologists, explicó que, durante infecciones graves, el organismo produce citocinas que alteran el ciclo folicular. Esto provoca que más cabellos entren prematuramente en la fase de reposo y se desprendan de forma masiva semanas después del episodio febril. En la misma línea, la médica Amy Vowler, del sistema nacional de salud británico, confirmó que la fiebre y la inflamación afectan de manera contundente los folículos y desencadenan este proceso tras un intervalo de tiempo.
Diferenciar el efluvio telógeno de otros tipos de alopecia resulta clave para el éxito del tratamiento. La tricóloga Anabel Kingsley puntualizó que la caída súbita es característica del efluvio telógeno, mientras que la alopecia de patrón femenino progresa de forma gradual y la alopecia areata genera zonas circulares sin cabello. Wong advirtió que los pacientes necesitan consultar a un especialista de inmediato si la caída persiste más de seis meses o se acompaña de síntomas como fatiga, pérdida de peso o alteraciones menstruales.
Prevención y recuperación
Según los datos revelados por la revista Hello Magazine, cerca de ocho millones de mujeres en el Reino Unido enfrentan problemas de pérdida capilar, y el 39% identificó estos episodios durante la perimenopausia o la menopausia.
Para favorecer la recuperación, los expertos exigen mantener una dieta rica en proteínas, vitamina B12, vitamina D, zinc y folatos. La adopción de un estilo de vida saludable y la vacunación contra la gripe reducen de forma drástica los riesgos de sufrir esta repentina afección capilar.