Lo que para millones de fanáticos del fútbol representa un sueño difícil de alcanzar, para María del Jesús Pinargote se convirtió en una realidad que lleva casi tres décadas disfrutando.
La mujer ecuatoriana, actualmente de 65 años, protagoniza una de las historias más sorprendentes vinculadas a los Mundiales de fútbol. En 1998 ganó un concurso promocional de Coca-Cola que le otorgó un premio extraordinario: viajes de por vida para asistir a las Copas del Mundo organizadas por la FIFA.
Todo comenzó cuando participó en una campaña comercial que invitaba a los consumidores a reunir tapas de botellas y canjearlas por artículos coleccionables. Como miles de personas, María del Jesús decidió probar suerte sin imaginar que aquella promoción cambiaría su vida para siempre.
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Luego de completar la colección requerida, depositó los elementos promocionales en una urna para participar del sorteo final. Días después recibió una llamada que la dejó completamente sorprendida. En un primer momento pensó que se trataba de una broma, por lo que pidió a su esposo que verificara la información.
La noticia era real: había ganado un premio que le permitiría viajar a los Mundiales de fútbol con todos los gastos cubiertos. La emoción invadió a toda su familia, que jamás imaginó que una promoción pudiera derivar en semejante experiencia.
Su primera aventura fue nada menos que la Copa del Mundo de Francia 1998. Aquel viaje tuvo un significado especial, ya que antes de ganar el concurso nunca había subido a un avión. Su debut en los cielos coincidió con el inicio de una nueva etapa marcada por los viajes, el deporte y la posibilidad de conocer diferentes culturas.
Desde entonces, María del Jesús estuvo presente en siete Mundiales: Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022. En cada edición recorrió estadios, vivió el clima de la competencia y fue testigo de algunos de los momentos más memorables de la historia reciente del fútbol.
Además de disfrutar de los partidos, el premio le permitió conocer países, ciudades y costumbres que jamás imaginó visitar. Lo que comenzó como una simple promoción comercial terminó transformándose en una experiencia de vida que atraviesa generaciones.
Con el Mundial 2026 en marcha, la historia de María del Jesús vuelve a captar la atención de los aficionados, que la consideran una de las hinchas más afortunadas del planeta. Su caso demuestra que, a veces, un pequeño gesto cotidiano puede abrir la puerta a una aventura capaz de durar toda la vida.